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Summary: The document contains a reflection sorrounding the sociocultural processes that have given form to established social organizations from the seventies to the date in the latin american rural territory and whose governing proyects revolve actions articulated with the enviromental management. I intented recognize in these ones the processes of organization and the necessities-demands that congregate them as a grup. With this I look forward provide answers to the presence and contemporariness of the enviromentalist movement and the social subjects that participate in it using concepts like quality of life, poverty, globalization, NGO, territory, among other.
Key words:
environmental management; social movements;
StateSíntesis: El documento contiene una reflexión en torno a los procesos socioculturales que han dado forma a las organizaciones sociales establecidas desde los setenta a la fecha en el territorio rural latinoamericano y cuyos proyectos rectores giran en torno a acciones articulables con la gestión ambiental. Pretendo reconocer en éstas sus procesos de organización y las necesidades-demandas que los congregan como grupo. Con esto busco proporcionar respuestas a la presencia y contemporaneidad del movimiento ambientalista y de los sujetos sociales que participan en él acompañándome en ello de conceptos como Calidad de Vida, Pobreza, Globalización, Territorio, entre otros.
Palabras-chaves:
gestión ambiental; movimientos sociales; Estado
1.
A manera de introducción
Toda
sociedad deja huellas y en ellas se encuentra la significación de
nuestro campo de estudio (y la complicación de aprehenderlo, obviamente).2
El territorio es la síntesis históricamente fechada, cambiante, dinámica,
contradictoria, de múltiples determinaciones económicas, sociales, políticas
y culturales.
El
escenario latinoamericano, como bien sabemos, se muestra como un
territorio diverso y difícil de aprehender. Simultáneo a la
acelerada acumulación de capitales, al alto grado de desarrollo
industrial y de comunicaciones propio de nuestra sociedad posmoderna,
enfrentemos cotidianamente una disminución de calidad de vida en la
mayor parte de la población mundial. Somos miembros activos de esta aldea global
(con sus múltiples particularidades) y, de manera paradójica,
somos también una de las regiones que presenta altos indicadores de
pobreza extrema en el planeta; situación que se agrava terriblemente
en los escenarios rurales y particularmente en algunas áreas
indígenas.
Las
siguientes líneas tienen que ver con el análisis de dicha complejidad. Inicio
explicando por qué no considero a las Organizaciones no Gubernamentales (ONG)
un movimiento social y si un sector importante de la sociedad civil que busca
facilitar respuestas locales y planetarias a las exigencias de la
globalización. Más adelante describo el proceso histórico de la gestión
ambiental y su articulación con el binomio globalización vs
planetarización, usando como referente el caso de México (asumiéndolo como un
referente de este contexto y no como un caso generalizable). Agrego después
algunos conceptos que pretenden cobijar la reflexión. En la parte última me
centro en la problematización del campo ambiental y del sujeto social,
agregando algunas propuestas sobre la posición que debe asumir el científico
social frente a los procesos descritos.
¿Por
qué hacer este ejercicio teórico a partir del Territorio latinoamericano,
cuando en las últimas décadas fue trabajo común en numerosos centros de
investigación? En parte porque la reflexión desde un referente empírico
concreto posibilita un análisis comparativo. Además, porque un territorio, las
identidades y la problemática que lo caracteriza, no puede entenderse como algo
dado aquí y para siempre; es una construcción social, un espacio vital en el
que los sujetos imaginan y reconstruyen colectivamente sus estilos de vida; una
microhistoria, un terruño, una matria -como diría don Luis González y
González- sobre la cuál no se ha teorizado lo suficiente. Por otro lado ¿Por
qué atender a las ONG vinculados a la gestión ambiental y su trabajo
comunitario en un territorio amplio y diverso? ¿Qué son las ONG?
2.
Las ONG ¿movimientos sociales?
El
ambientalismo en América Latina se interpreta por varios estudiosos
como un nuevo movimiento social con múltiples formas de expresión y
recreación cotidiana. La pluralidad de formas de expresión pública
de los deseos y demandas privadas en un extraño encuentro de lo
"tradicional" y lo alternativo, bajo el contexto de una
dinámica de mercado, hace difícil generar una tipología de las
ONG.Riechman, citado por Fontecilla (1998), localiza algunos rasgos en
el ambientalismo que lo muestran como un Nuevo Movimiento Social.4
El
autor presenta una lógica que nos puede hacer pensar en las ONG como
un movimiento social reciente. Una forma de sociedad civil que nace
hace tres décadas, en gran medida porque el Estado se muestra incapaz
de resolver los problemas que la población enfrenta y de generar un
sentido de vida a ésta. Las cooperativas empresariales, las
comunidades religiosas, las organizaciones vecinales, el voluntariado,
los grupos ecologistas y las ONG, entre otros, serían producto de
este proceso que cumplen fines de unidad colectiva.
Otro
grupo de estudiosos, Leonardo Meza (1993) entre ellos, afirman que la
coincidencia en espacios, tiempos, intereses y esfuerzos en común
hacen que los Movimientos Sociales y las ONG se confundan
frecuentemente. V. Toledo (1991b) dice que esto es un debate
muy escabroso que se complica desde los orígenes de su denominación;
recordemos que ONG es una designación de los Organismos
Gubernamentales para señalar a la "otredad", a los ajenos a
ellos, a todo lo que ellos no eran, colocando en una misma
bolsa elementos culturales, políticos, económicos y territoriales
diferentes.Un movimiento social, a diferencia de
las ONG, sería aquel agrupamiento amplio, plural y masivo de personas
que se organizan con el objeto en común de luchar para resolver
algunas necesidades de afectación concreta, directa, a través del
método de presión o acción; ubicando a un interlocutor que debe
resolver el diferendo y que regularmente es una autoridad
gubernamental.
Este
movimiento social puede ser coyuntural o permanente y no requiere de
personalidad jurídica legal frente a autoridades establecidas, de
ordenamientos jurídicos; no requiere necesariamente de estructura
administrativa y financiamiento formal, remuneraciones personales en
tanto que son sujetos aglutinados para accionar en su propio
beneficio. Las ONG hacen una lectura de la realidad y se
organizan para actuar con otros. Los movimientos sociales son
beneficiados por su propia acción. Pueden trabajar en común con ONG
pero su proceso no depende de ellas, participando en momentos como
auxiliares de éstos. Las ONG, por su parte, cuentan con varios rasgos
que me parecen fundamentales:
1.
Funcionan como puentes articuladores de los organismos gubernamentales
y los destinatarios de la acción. Son también los enlaces entre el
conocimiento social o popular y el conocimiento científico que tienen
otros agentes (como las instituciones académicas, p.e.).
3.
Atienden a casi todos los sectores sociales, teniendo como objetivo a sujetos
sociales organizados, con necesidades o intereses gubernamentales no
satisfechos.
5.
Tienen un papel fundamental como facilitadores, coordinadores de acciones, que
permitan a los Sujetos Sociales resolver el problema concreto que enfrentan.
7.
Promueven en el sujeto
social la capacidad autónoma de acciones alternativas y resolutivas, incluida
la posibilidad extrema de "llevarlo a la consciencia de todos los
terrenos".
8.
Si su papel es bien efectuado, necesariamente deberán desaparecer en
algún momento en el que la organización social sea suficientemente
"madura" como para desarrollar procesos de autogestión
eficientes.
10.
La ineficacia entre un primer proceso de centralización y un segundo
de descentralización de toma de decisiones, más que nada en las
agrupaciones que desarrollaban actividades diversas en extensas áreas
de cobertura y que no previeron la formación de cuadros medios para
delegar responsabilidades y autoridad.
2.
Las fisuras internas agravadas por la generación de nuevos
"cacicazgos" al interior de las organizaciones y por el desencanto de
un proyecto alternativo, de una nueva forma de vida.
3.
Recuento histórico en torno a la gestión ambiental
La
preocupación del hombre por su entorno proviene de tiempo atrás. Platón
anunciaba las consecuencias graves por el sobrepastoreo y la deforestación,
frecuentes en aquellos días. Roberto Malthus afirmaba que la población crecía
en forma geométrica y los recursos en progresión aritmética, prediciendo
problemas al futuro de la humanidad. En los años 50 los estudiosos del
desarrollo y del impacto ambiental concluyeron que el rápido crecimiento
demográfico era un problema evidente y la respuesta viable implicaba reducir
las tasas de fecundidad. La anticoncepción se muestra como la solución
inminente y las "cantidades" de gente suplieron a los seres humanos;
pasaron a ser las multitudes el objetivo de los problemas y las políticas sobre
población, lesionando sus derechos humanos.
En
todas las regiones del mundo en desarrollo las tasas de fecundidad están
disminuyendo. Cada año nacen más de 80 millones de personas, concentrándose
el 96 % en países como el nuestro. Para 1991-92 el planeta cuenta con más de
5, 500 millones de habitantes y las proyecciones menos dramáticas apuntan que
esta población se duplicará en el año 2010; condición preocupante sin lugar
a dudas. Sin embargo, la idea malthusiana de que somos pobres porque somos muchos y que, por ser pobres y muchos, impactamos inmisericordemente los territorios y recursos de nuestro planeta, es
discutida por décadas; otra idea más reciente es la "capacidad de carga
del planeta" y los "límites del crecimiento de la población"
(P. R. Ehrlich, 1968).
Considero
que el incremento de la población no es la única variable que genera la
pobreza, lesiona la calidad de los territorios o afecta los recursos naturales;
un problema central es la apropiación, distribución y el consumo desigual de
éstos territorios y recursos, sumado a un absoluto desprecio por la
preservación de la naturaleza propio del modelo actual de desarrollo, al cual
se pueden asociar fuertes procesos de minifundio, fragmentación de la sociedad,
nuevos procesos de sobrevivencia, etc. Enrique Leff comentó al respecto (1998)
que esta postura del "Boom demográfico" tiene un doble juego: es
peligrosa teóricamente porque evita analizar otras razones causales del
fenómeno y, además, porque posibilita una falsa política de estado cuyas
acciones se orientan al control de natalidad. Lo que se debe discutir aún más,
no es solo la cantidad de gente que habita estos lugares, sino sobre todo el
modelo de desarrollo que hemos interiorizado desde hace varias décadas.
Lo que esta en duda ahora es el tipo de racionalidad en que estamos inmersos
global e individualmente. Lo que está de fondo y se plantea en diversos foros,
me parece, es un problema serio de condiciones de sobrevivencia, de calidad de
vida, de pobreza extrema.
A
fines de los cuarenta el gobierno francés en colaboración con la recién
fundada UNESCO realizaron el Congreso Constitutivo de la Unión Internacional
para la Conservación de la Naturaleza, con el objeto de buscar formas de
conservar y hacer sostenible el desarrollo eco-social para el progreso del
conjunto de la humanidad; conteniendo la propuesta un sesgo antidesarrollista
(idem).
En
los 50 con la creación de la ONU y la formación de varias instituciones
internacionales se empieza a integrar la reflexión sobre el tema de desarrollo
industrial, entorno natural. En los 60 se piensa a la ecología como ciencia y
esto marca un hito importante.
En
Estados Unidos, el Atlantic Institut reunió en 1960 a los 30
contaminadores más grandes del mundo, sin informar públicamente los
resultados. En esta década la discusión sobre la problemática ambiental y sus
responsables se remite al diálogo "norte-sur", representado por dos
grupos: el Club de Roma, quien postulaba que "el crecimiento poblacional es
el problema cardinal de los países en desarrollo" como una variable
independiente sin conexión con la estructura económica; y la Fundación
Bariloche Argentina, considerando la sobrepoblación como una consecuencia de la
pobreza y el desarrollo.
En
esta década se presentan también enormes esfuerzos por parte de Estados Unidos
por generar proyectos de apoyo al sector social latinoamericano, un tanto para
neutralizar los brotes de solidaridad hacia la revolución cubana. Es un
contexto de dictaduras militares y, más aún, de reacciones sociales ante
ellas. Es justamente cuando se gestan importantes reformas en el escenario
rural; un ejemplo es Ecuador y la Reforma Agraria de 1964. La Alianza para el Progreso
viene acompañada de los programas de crédito, de apoyo al desarrollo
agrícola, de asistencia a los sectores pobres de las pequeñas ciudades. En
este país, particularmente, no se puede hablar de organizaciones ambientalistas
-la primera organización ambientalista ecuatoriana se presenta en 1968, Fundación Natura-
pero si se observan procesos de organización rural en torno al tema de la
Reforma Agraria y el desarrollo agrícola.
En
este mismo año la Asamblea General de las Naciones Unidas resuelve aceptar la
propuesta de Suecia de realizar una conferencia mundial sobre el medio ambiente
humano. Dentro de los preparativos, en 1971, se reúnen en Founex Suiza 27
expertos provenientes principalmente de países del tercer mundo que plantean la
problemática ambiental como global; proporcionando indicadores que apuntaban en
peligro, no solo la calidad de vida, sino la vida misma. En Praga y otros
países, durante el mismo año, se van definiendo las causas, las consecuencias
y también los conceptos básicos a los que aún ahora nos remitimos con
frecuencia.
Es
en junio de 1972, en la Primer Conferencia de Naciones Unidas, Medio Ambiente y
Desarrollo realizada en Estocolmo donde la degradación del medio ambiente se
entiende como un problema de las naciones industriales y ellas deben correr con
los gastos", cuestionando por primera vez el modelo de desarrollo
económico depredador de los recursos naturales y proponiendo estrategias
alternativas. La Conferencia funcionó entonces como un parteaguas donde se hace
pública y necesaria la gestión ambiental, donde se institucionaliza, a partir
de la consecuencia planetaria de los recursos naturales; reconociendo que el
modelo de desarrollo no es útil y que se requieren tareas concretas para
refuncionalizarlo.
El
concepto de ecodesarrollo,5 como alternativa
propuesta por Maurice F. Strong, se presenta en 1973 durante la Primera Reunión
del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Ahí se afirma que
lo central es la gestión racional de los recursos, con el objeto de mejorar el
hábitat global de la humanidad y asegura una calidad de vida mejor para todos
los seres humanos.
En
1976 la Asociación Mexicana de Epistemología convoca al I Simposium
Sobre Ecodesarrollo en donde se plantea pensar la problemática
ambiental como una articulación de procesos históricos y discutir
las contribuciones de diferentes disciplinas para promover una
estrategia ecológica del desarrollo. La Oficina Regional para
América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente (PNUMA-ORLPAC) se ha dado a la tarea de celebrar
periódicamente reuniones para continuar con esta intensión; otro
dinamizador de los espacios de reflexión es el Centro Internacional
de Formación de Ciencias Ambientales (CIFCA), promoviendo ambos en
1982 un Seminario sobre Ciencia, Investigación y Medio Ambiente, en
Bogotá. Plantean allí abordar la perspectiva ambiental del
desarrollo como un proceso de producción y reproducción social,
"donde los hombres no sólo intervienen con el valor de su fuerza
de trabajo, sino con sus necesidades fundamentales, con sus valores
culturales y con sus condiciones de existencia" (Leff, 1986: 17).
Cuestionando los posibles reduccionismos del saber.
Todos
estos conceptos y formas de abordar al fenómeno cuajaron enormemente en 1987,
cuando la ONU nombra la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y Desarrollo.
En el informe "Nuestro Futuro Común" que presenta Harlem Brundtland,
director de la Comisión, se postulan tres principios sinodales que incorporan
ambiente y desarrollo económico: i. Que el medio ambiente debe ser
entendido como un compromiso global, ii. Que es necesario prever peligros
ecológicos y, para ello, se debe considerar la participación de países
desarrollados y subdesarrollados, iii. Que es obligado reformular la
teoría dominante sobre desarrollo, para superar las condiciones económicas
desiguales, conservar el medio ambiente y asegurar la sobrevivencia de las
generaciones futuras, esto es, la teoría sobre desarrollo sostenible.
El
informe Brundtland se traduce entonces en el lenguaje oficial de gobierno y
organismos internacionales para evaluar la situación del planeta, bajo la
prospectiva del desarrollo sustentable. García-Guadilla y Jutta Blauert (1994:
8-9) señalan crudamente que el Informe tiene una carga y un valor
político-conceptual importante, pero parece sugerir que la solución de los
problemas de la humanidad pudiera resolverse con la acentuación del modelo
civilizatorio que lo está destruyendo. El concepto es construido allí de
manera ambigua, preñado de múltiple significaciones, flexible y adaptable a
cada requerimiento. Las tensiones entre crecimiento y viabilidad se resuelven
mediante una prestidigitación conceptual. Con el adjetivo de sustentable,
pensado más como un requerimiento político en miras al apoyo de
financiamientos internacionales (el Banco Mundial, el Fondo Monetario
Internacional, p.e.), no se cuestiona la noción de desarrollo, discusión que
en la parte teórica de este documento planteo.
La
metodología seguida en la elaboración de este informe propició una fuerte
reacción de los países del sur, los países en vía de desarrollo, quienes
plantearon que este documento no reflejaba la verdadera situación de dichos
países. Se elaboró un documento por estos países llamado "Nuestra propia
agenda".
20
años después de la Cumbre de Estocolmo se presenta la Cumbre de Río (1992)
que, a diferencia, tomó más de 2 años de proceso preparatorio. Los países
del Tercer Mundo intentaron un acercamiento a la problemática de manera
conjunta participando en ella más de 140 Jefes de Estados con una publicidad
internacional impresionante. El tema ambiental se convirtió en un tema central
de los gobiernos, al menos desde la perspectiva del discurso, pero un tema
convocado. Por primera vez los presidentes de los países, los organismos
internacionales empiezan a hablar de la vinculación directa que existe entre
las formas de producción y consumo, y el deterioro del medio ambiente. Se usa
en esta reunión el término de desarrollo sustentable, que aparece en
la Agenda 21.
Sin
embargo, la emergencia articulada y pública de las ONG como un actor generador
de opinión más allá de lo privado o local es un rasgo fundamental de esta
reunión. Por primera vez aparecen las ONG como un gran bloque dando a conocer
sus posiciones, generando sus propias agendas, produciendo una gran cantidad de
información técnica para fortalecer sus posiciones, ejerciendo un rol
importante de presión e incidieron sobre la reunión de estado. Fue un motivo
de encuentro y reconfiguración entre las ONG.
Río
+5 (1997) en New York no tuvo la
capacidad de convocatoria que su antecesora. Se evaluaron los niveles de
ejecución de la Agenda 21 de cada país pero solo 18 de ellos presentaron
informes, algunos países del norte de Europa presentaron documentos serios, los
japoneses hicieron lo mismo, los EE.UU. no llevaron ningún informe. Lo
relevante al caso es que no hubo una participación activa en la reunión de las
ONG porque se impidió que entraran a las salas de discusión.
Desde
lejos se puede ver un cambio notorio frente a la presencia de las ONG
en estos Foros. Se prestó más importancia a los temas vinculados con
comercio y medio ambiente, a la valoración económica de los recursos
materiales. Se formalizó o legitimó una especie de neoliberalismo
ecológico.
A
mediados de los 80, la ecología política plantea una vinculación entre la
economía política y la ecología, relaciona los modos de producción con el
capital natural y ubica a la pobreza como el eje central de la crisis ambiental.
Ahora, 10 años más tarde, los debates de la ecología o el ambientalismo se
centran en un cuestionamiento a la naturaleza misma de la modernidad y su
racionalidad. Esta perspectiva hace que no se reconozca una crisis ambiental
única, universal, sino diferentes crisis ambientales, definidas de distintas
maneras y frente a las cuales existen distintas respuestas sociales.
4.
Globalización vs. planetarización
La globalización,
en este marco cronológico, no es un fenómeno científico tecnológico. Es un
proceso social consciente en la humanidad, es la permeación de un modelo de
desarrollo de una parte del planeta al conjunto haciéndolo dominante. Este
proceso tiene una dirección impulsada por las empresas transnacionales, no son
los estados quienes directamente orientan tal proceso, y que se articula con la
construcción de un mercado mundial bajo la pretensión de convertir a los
ciudadanos en consumidores.
Algunos
países de América Latina han entrado en procesos de reformas constitucionales,
uno de los primeros fue Colombia, luego Bolivia, México y Ecuador con un largo
proceso de modificaciones a la Carta Constitucional, acompañado obviamente de
reformas que están a la orden del día porque se enmarcan dentro de la famosa
ley de modernización, la ley de reducción del gasto público y la ley de
privatizaciones.
La
lógica de la globalización es una lógica que sacrifica las partes en torno a
un todo. La sociedad global se autopretende una sociedad única y por lo tanto
implica una gestión homologadora autoritaria de los modos de vida de unos
cuantos; condición que conduce rápidamente a una crisis entre el binomio
capital-naturaleza, con el alto riesgo de aproximarnos a un régimen
ecofascista. Pero lo atractivo aquí no es eso, sino que dicho proceso va
generando resistencia, oposición en diferentes escenarios. Se está generando
en el planeta un proceso que tiende a convertirse en movimiento, a establecer
nexos muy débiles que involucran re-construir el planeta con una visión de,
desde y para las partes; un proceso de planetarización en el sentido amplio de
la palabra.
La planetarización
ocurre a la par de la globalización, pero son dos fenómenos que guardan
distancia y se entrelazan; por un lado las transnacionales que estructuran a
partir del mercado y por el otro los distintos pueblos, que resistiéndose a
este enfoque tratan de crear visiones más integral, y por lo tanto más
planetaria. La construcción de una sociedad planetaria, es la construcción de
cientos de miles sociedades que se articulan para construir un universo. El
juicio contra la TEXACO en EE.UU. que aún ahora tiene Ecuador con relación a
la explotación del petróleo en la Amazonía, la pelea que varias ONG
ambientalistas enfrentan contra la industria camaronera allí, la participación
constante de Franja verde particularmente en Quito y sus propuestas de
educación ambiental en población abierta, el caso del municipio de Guamote y
la estructura organizativa que de ello se desprende, la Ley Marco de
privatización, la Red de municipios del Ecuador y su participación eficiente
en las tomas de decisión sobre estas delimitaciones políticas. El caso Chile sustentable
y la capacidad de organizar un diagnóstico nacional a través de la consulta
con y desde los líderes regionales es otro ejemplo importante.
La
característica principal de actuar como contracorriente se opone a algunos
elementos estructurales de este modelo de desarrollo; por ejemplo el movimiento
ambiental en Chile existe, tiene organizaciones finamente estructuradas,
elementos básicos de coordinación, han generado propuestas regionales y
nacionales, tiene gente en diversos escenarios públicos y privados que
defienden las ideas, pero lo más importante es que actúa como contracorriente
de un modelo de desarrollo. El caso de Chile se creó como movimiento social, no
como organización no gubernamental, cuando se incrementa el modelo de
desarrollo y se acelera la diferenciación social como nunca antes en América
Latina.
Todo
ello nos hace ver que los procesos se están gestando, no sin serias
dificultades. Los nuevos actores de la planetarización en el campo de
lo ambiental6 participan en una especie de
arena de respuestas o de esistencia. El capital multicultural y
pluridimensional, contenidos detrás de la de la tendencia globalizadora,
propicia todo un entramado de caminos de comportamiento, de formas de
relacionarse y actuar desde lo local y hacia lo planetario. En esta cultura de
la globalización tenemos discursos que pueden parecer absolutamente
contradictorios. La libre competencia, el libre mercado, la eficiencia en la
producción, el aparecimiento del sector público como el sector eficiente, el
sector políticamente correcto como el actor principal; pero a la vez al
interior de esta cultura de la globalización se presenta la participación
social, la participación democrática, el reconocimiento de los derechos de los
pueblos indígenas, de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo y sus
formas de actuar en la sociedad, de los homosexuales y las posibilidades de
apropiarse de espacios públicos mostrando que su preferencia sexual no
restringe las potencialidades de ser humano; es decir, dentro de esta cultura
hay pequeños reductos que permiten la construcción de propuestas alternas.
Es
un despertar de la sociedad organizada y la posibilidad de ejercer presión
sobre dicho modelo. Son espacios ganados por estos movimientos de diálogo y
resistencia que muestran la permeabilidad del sistema. El movimiento ambiental
en Chile existe, tiene organizaciones finamente estructuradas, elementos
básicos de coordinación, han generado propuestas regionales y nacionales,
tiene gente en diversos escenarios públicos y privados que defienden las ideas,
pero lo más importante es que actúa como contracorriente de un modelo de
desarrollo. El caso de Chile se creó como movimiento social, no como
organización no gubernamental, cuando se incrementa el modelo de desarrollo y
se acelera la diferenciación social como nunca antes en América Latina.
Paquera
(ADIP), Asociación para el Bienestar Ambiental de Sarapiqui; Asociación
Protectora de Arboles (ARBOFILIA), Asociación Ecológica de Paquera, Lepanto y
Cobano (ASEPALECO), Fundación de Educación Ambiental (FUNDEA), Asociación de
Ecología, Protección y Conservación de la Vida Silvestre; Asociación
Ecologista de Cogestión Comunitaria (AECCO), Asociación Conservacionista
Monteverde; Consejo de la Tierra; Unión Mundial para la Naturaleza. Oficina
Regional para Mesoamérica (UICN-ORMA), Asociación para la Conservación y
Manejo de Bosques Tropicales (COMBOS), Asociación Conservacionista Yiski y Club
Ecológico Yiski; Asociación Ambientalista y Naturalista Cuaremarpro de
Montezuma; Comisión Ciudadana de Gestión Ambiental; Fundación Ecológica de
Matapalo (FUNDEECO), Asociación de Consultores para la Integración y Acción
Regional (ACIAR), Asociación de Consultores y Expertos para el Desarrollo;
Asociación Justicia para la Naturaleza; Asociación Ambientalista Shurakma;
Asociación Ecológica "La Gamba" de Golfito; Asociación Palmarena
para la Recuperación del Ambiente (APRA), Asociación Ramonense para la
Conservación del Ambiente (ARCA), Asociación de Amigos de la Naturaleza del
Pacifico Central y Sur (ASANA), Federación Costarricense para la Conservación
del Ambiente (FECON), Coordinadora de Organismos no Gubernamentales con
Proyectos Alternativos de Desarrollo (COPROALDE), Asociación Centro de Derecho
Ambiental y los Recursos Naturales (CEDARENA), Kek"ldi Wak Ka Kuneke
-Nosotros Cuidamos Nuestra Tierra (Reserva Indígena Kek"ldi), Consorcio
Cooperativo Red Ecoturistica Nacional (COOPRENA), Instituto de la Juventud para
el Desarrollo Sostenible (INJUDESO), Asociación BieSon numerosas y
complicadamente diversas estas formas locales de actuar. A continuación anuncio
algunas de ellas para mostrar tal diversidad, aclarando que no son las únicas
ni las más relevantes. En Costa Rica: Fundación Guilombe, Asociación
Voluntariado en Investigación y Desarrollo Ambiental(VIDA), Fundación Unión y
Desarrollo de las Comunidades Campesinas (FUNDECOCA), Asociación Pro-Desarrollo
y Ecología (APDE), Asociación Talamanqueña de Ecoturismo y Conservación
(ATEC), Fundación Tierras Unidas Vecinales por el Ambiente (FUNDACION TUVA),
Asociación Vivamos Mejor; Asociación de Desarrollo Integral denestar Ambiental
de Sarapiqui (ABAS), Asociación Regional Aborigen del DIKES; Colectivo Femenino
Rescatando Nuestra Ecología (COFERENE), Asociación para la Defensa de los
Recursos Naturales para el Desarrollo Sostenible de la Península de Osa.
En
El Salvador: Fundación de Apoyo a Municipios de El Salvador. Programa de
Capacitación y Apoyo (FUNDAMUNI/PROCAP), Fundación Maquilishuatl (FUMA),
Asociación Ambientalista Amigos del Arbol (AMAR), Fundación Salvadoreña de
Comunicación Ambiental (FUSALCA), Fundación para la Cooperación y el
Desarrollo Comunal de El Salvador (CORDES), Fundación Amigos del Lago de
Ilopango; Asociación Salvadoreña de Conservación del Medio Ambiente (ASACMA),
Movimiento Ecológico Salvadoreño (MES), Fundación Centroamericana para el
Desarrollo Humano Sostenible (FUCAD), Centro de Educación y Desarrollo Rural
(CEDRO), Iniciativa para el Desarrollo Alternativo (IDEA), Salvanatura;
Fundación Ecológica de El Salvador; Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES),
Asociación Montecristo para la Naturaleza y el Desarrollo Sostenible.
En Guatemala:
Coordinadora Kackchiquel de Desarrollo Integral (KOCADI), Asociación para la
Recuperación, Manejo y Saneamiento Ambiental (ARMSA), Asociación de Padres de
Familia Aevala Pro Agua del Pueblo (ADP), Fundación de Defensa del Medio
Ambiente de Baja Verapaz (FUNDEMABV), Coordinadora de Proyectos de Educación de
Desarrollo Ecológico (COPREDE), Movimiento Guatemalteco de Reconstrucción
Rural (MGRR), Agrupación de Mujeres Tierra Viva (AMTV), Asociación Pro Agua
del Pueblo (ADP), Centro de Estudios Integrados y Desarrollo Comunal (CEIDEC),
Centro de Estudios Mesoamericanos sobre Tecnología Aplicada (CEMAT), Fundación
Dolores Bedoya de Molina (FDBM), Asociación Amigos del Bosque (AAB), Consejo de
Organizaciones Mayas de Guatemala (COMG), Fundación Defensores de la
Naturaleza; Alternativas para el Desarrollo Ambiental (APDA), Asesoría
Centroamericana de Desarrollo (ACAD), Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), Fundación
Agros (FUNDAGROS), Fundación Solar; Centro de Estudios Integrados y Desarrollo
Comunal (CEIDEC), Fundación Friedrich Ebert de Guatemala; Asociación Unidad de
Desarrollo Integral "La Novena" (UDINOV), Asociación Pro-Defensa del
Medio Ambiente (APRODEMA), Asociación Pro-Defensa del Medio Ambiente
(APRODEMA), Centro de Estudios Conservacionistas (CECON), Consejo de
Instituciones de Desarrollo (COINDE), Fundación Teclena Pro Medio Ambiente
(FUTECMA), Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (FUNDAECO).
En
Honduras: Asociación de Promotores de Ecoturismo (APROECOH), Honduras Amigos de
la Naturaleza (AMINA), Ecología, Economía, Vivienda, Desarrollo (ECOVIDE),
Asociación Reserva Marina Sandy Bay, West End (MARINA), Asociación Hondureña
de Periodistas Ambientales y Agro-forestales, Mosquitia Asla Takanka, Unidad de
la Mosquitia (MASTA), Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal y
Texiguat (Fundación PROLANSATE), Organización para el Progreso de Honduras,
Comité Vigilante de Tierra; Fundación para la Conservación, Ecología y el
Desarrollo Sostenible del Lago de Yojoa y su Cuenca Ecolago; Asociación
Departamental de Ecología de Ocotepeque (ADEO), Recursos Apropiados para el
Medio Ambiente (RAMAH), Organización para el Desarrollo Hondureño; Centro de
Estudios Económicos, Políticos y Sociales (CEPS), Fundación Amigos de La
Tigra (AMITIGRA), Red Ecologista Hondureña para el Desarrollo Sostenible
(REHDES), Asociación Cultural Popular Hondureña (ACPH), Agrupación de Mujeres
Tierra Viva (AMTV), Consejo para el Desarrollo Integral de la Mujer Campesina
(CODIMCA), Enlace Sur-Sur en Medio Ambiente y Desarrollo; Fundación Cuero y
Salado (FUCSA), Asociación del Medio Ambiente y Rehabilitación Silvestre
(AMARAS), Asociación Sureña para la Conservación de la Naturaleza (ASCONA),
Programa de Promoción y Capacitación para la Conservación del Medio Ambiente;
Fundación para la Restauración Ecológica y Desarrollo de Siguatepeque;
Asociación de Desarrollo de Hombres Evangélicos (ADHE), Federación de
Organizaciones No Gubernamentales Ambientalistas de Honduras (FED-AMBIENTE),
Asociación Hondureña de Renovación Ambiental (AHORA), Asociación Ecológica
de San Marcos Ocoatepeque (AESMO), Organización Hondureña para la Defensa del
Medio Ambiente (OHDA), Asociación Nacional de Propietarios de Areas Forestales
(ANPAF), Maestros Protectores del Medio Ambiente (MAPROMA), Maestros para la
Conservación del Medio Ambiente (MACMA), Fundación para el Desarrollo de las
Comunidades Cafetaleras (FUNDA-AHPROCAFE), Honduras Siempre Verde; Centro de
Enseñanza-Aprendizaje Granja, Los Abuelos (GRANJABUELOS), Alianza para el
Desarrollo Rural de Honduras (ALDERH), Educación, Ambiente y Ecoturismo
(EDUECO), Instituto Hondureño de Bienestar Rural (INHBIER), Fundación de
Ambiente y Desarrollo (Fundación Vida), Katalysis Honduras. Compañeros en
Desarrollo; Asociación para la Conservación de la Naturaleza y Desarrollo de
Minas de Oro (ACONADEMO), Asociación de Desarrollo Socio-Económico Indígena
(BAYAN), Asociación Profesionales de la Educación Ambiental (APEAN), Aire puro
voluntarios contra la contaminación; Fundación Ecologista "Hector Rodrigo
Pastor Fasquelle"; Amigos Maestros Ambientalistas de la Ceiba (AMAC),
Amigos del Ambiente y la Naturaleza; Herencia Verde; Asociación Ecológica
"Corazón Verde".
Nicaragua:
Centro de Acción y Apoyo al Desarrollo Rural (CENADE), Nicambiental; Fundación
Nueva Generación "Fundación para el Desarrollo Socio-Económico de la
Juventud"; Movimiento Ambientalista Nicaragüense (MAN), Fundación
Nicaragüense para la Conservación y el Desarrollo (FUNCOD).
Panamá:
Grupo Ecológico Natural (GEN), Asociación Técnica Pro-Desarrollo de la Pesca
Artesanal para la Conservación y Restablecimiento de los recursos Marinos,
Unión Nacional de Mujeres Panameñas (UNAMUP), Asociación Conservacionista
CARIBARO (ACCA), Fundación para el Desarrollo Sostenible de Panamá (FUNDESPA),
Lideres Nacionales para la Conservación del Ecosistema (LI.N.C.E.), Asociación
Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), Asociación Chiricana
para la Protección Ambiental (ACPPA), Asociación Educativa Pro Ambiente;
Federación Ambientalista de Chiriqui; Asociación Rescate y Conservación
Ecológica de San Miguelito; Asociación Ecológica Kuna/Programa de Ecología y
Manejo de Areas Silvestres de Kuna Yala (AEK/PEMASKY), Grupo Azuero Natural
Ecológico; Asociación NAPGUANA (Madre Tierra, en lengua Kuna), Asociación
Pro-Desarrollo para el Restablecimiento de los Recursos Marinos y la Pesca
Artesanal (APROREMAR), Fundación Natura; Fundación de Parques Nacionales y
Medio Ambiente (PA.NA.MA.), Coordinadora Nacional de Grupos Ambientalistas
(CONAGRA), Asociación para la Promoción del Saneamiento Ambiental en
Comunidad.
5.
México, como referente
El
movimiento ecologista o ambientalista en México, por mostrar un caso puntual
sin la intensión de usarlo como estereotipo generalizador, se presenta como
disperso y poco público en los 70. Es hasta la década de los 80 que se
comienza a reconocer la existencia de un sujeto político que se diferencia de
otros por sus intereses, por sus acciones y por sus proyectos de futuro; es
cuando aparece la lucha social por la defensa del medio ambiente bajo,
principalmente, la forma de asociaciones civiles.
La
coyuntura histórica que da pie al desarrollo de un nuevo sujeto
social en la escena política nacional, es tanto la crisis ambiental,
como la percepción social de dicha crisis. Se puede considerar a la
crisis ambiental (mejor aún, la crisis civilizatoria) como el proceso
objetivo que al amenazar la vida humana con todo lo que ello implica:
genera formas de organización social, estilos de producción,
distribución y consumo, dinámicas culturales y niveles de bienestar
social, propicia la necesidad social de subsistir a la catástrofe
ambiental (Góngora, 1992: 504).
Una
primera experiencia, poco productiva pero pionera al fin, es la
formación del Comité de Defensa Ecológica de México con
representantes de organizaciones políticas de izquierda y
ecologistas. En 1984 la Red Alternativa de Eco-Comunicación
incorporó a más de 130 organizaciones ecologistas. Un año más
tarde se celebró en la ciudad de México el Primer Encuentro Nacional
de Ecologistas bajo condiciones de intensa dinámica social que la
explosión de San Juanico (1984) y el sismo de 1985 motivaron. Sin
embargo, el gran paso se presenta al encontrar un enemigo común: la
puesta en operación de la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde en
el estado de Veracruz. Esto permitió realizar acciones coordinadas
entre diversos grupos sociales y en distintos territorios nacionales e
internacionales, dando por resultado el Pacto de Grupos Ecologistas al
cual se sumaron más de 50 organizaciones. En ese contexto nace el
Grupo de los Cien, con intelectuales, artistas y escritores.
La
sociedad industrial en su desarrollo llega a un momento determinado
que al utilizar la energía nuclear en su seno nace su contrario y se
opone con identidad, con intercambio, con demandas, se produce como
hecho significativo. Es una fuerza estructural que se constituye en un
sentido opuesto al sentido dominante de un modelo de desarrollo en un
proceso social. Su expresión es múltiple. Responde a un hecho
significativo, en este caso el peligro que siente la gente con
respecto a los accidentes que pueden producirse. Las expresiones
públicas (marcha, mítines, denuncias y publicaciones) aún cuando
implicaban a una población pequeña, ganaron un espacio en la
opinión pública frente a la ineficiencia e ineficacia de las
instituciones gubernamentales y al inexistente interés de los
partidos políticos; pasando así, de un reclamo ambientalista, a una
lucha política. Pese a este momento de efervescencia, la
heterogeneidad de los participante logró construir un ecologismo de
carácter nacional, articulado y con mayores dimensiones.
El
Estado desde 1982 incorporó la preocupación por lo ambiental en su Programa
Nacional de Desarrollo (dejando atrás los esfuerzos en materia de salud que en
1972 efectuara la Secretaría de Salubridad y Asistencia, promulgando la Ley
Federal de Protección al Medio Ambiente); así se reformó la Ley Orgánica de
la Administración Pública Federal y se creó la Subsecretaría de Desarrollo
Urbano y Ecología que elaboró el Primer Programa Nacional de Ecología
1984-1988 "con el fin de normar y orientar la política ecológica, pero
resultó ambicioso y no pudo ser llevado al cabo en el período previsto".
El logro mayor de la SEDUE fue la redacción de la Ley General del Equilibrio
Ecológico y Protección al Ambiente en enero de 1988 que "sigue inmersa en
las limitantes fronteras con las cuestiones productivas" (Carabias, 1990:
78).
Los
esfuerzos por contemplar lo ambiental dentro de las políticas de desarrollo
nacional continuaron y es en el Tratado de Libre Comercio en 1993-94 donde se
encuentran con tropiezos serios. Los ensayos de Calva apuntan una inequitativa
relación de producción y mercado, los documentos emitidos por Greenpace
anuncian el riesgo de que nuestro país sea el primer receptor de residuos
tóxicos y plantea modificaciones a la Ley Ecológica Nacional (La Jornada,
150994: 18) mas la necesidad de definir una política ambiental útil (La
Jornada, 010794: 11), la inoperabilidad de las normas técnicas ambientalistas
que realizó el Instituto Nacional de Ecología en empresas altamente
contaminantes (La Jornada, 190794: 21), la dificultad reconocida por parte de la
Procuraduría General del Medio Ambiente de interpretar la Ley Ecológica, entre
otros muchos, propiciaron una respuesta por parte de la sociedad civil, aunque
fue menos pública y organizada en comparación a la segunda mitad de los 80.
Estos
convenios internacionales (el Tratado de Libre Comercio en México, p.e.) y sus
resultantes en la esfera estudiada y en otros ámbitos de la realidad, muestran
que en los noventa la cuestión ambiental ha producido su contrario. Desde la
perspectiva neoliberal los problemas ecológicos no nacen de la acumulación del
capital, sino por no haber asignado derechos de propiedad y precio a los bienes
comunes; condición que, en palabras de Leff permitiría ajustar los
desequilibrios ecológicos y las diferencias sociales, la equidad y la
sustentabilidad.
La
naturaleza está siendo incorporada al capital mediante una doble
operación: por una parte se intenta internalizar los costos
ambientales del progreso; junto con ello, se instrumenta una
operación simbólica, un cálculo de significación que recodifica al
hombre, la cultura y la naturaleza como formas aparentes de una misma
esencia: el capital (Pensado así) las políticas neoliberales habrán
de conducirnos hacia los objetivos del equilibrio ecológico y la
justicia social por la vía más eficaz: el crecimiento económico
guiado por el libre mercado. El discurso de la globalización aparece
aún como una mirada glotona más que como una visión holística; en
lugar de aglutinar la integridad de la naturaleza y de la cultura,
engulle para globalizar racionalmente al planeta y al mundo (Leff,
1996-b:17-20).
La
crisis ecológica, dice V. Toledo (1991) refiriéndose más a una
crisis de civilización, no se resuelve adoptando nuevas tecnologías,
acuerdos internacionales, reajuste en los patrones de producción y
consumo. La nueva crisis global planetaria penetra y sacude todos y
cada uno de los fundamentos sobre los que se asienta la actual
civilización y exige una re-configuración radical del modelo
civilizatorio.
Leff
concluye el ensayo anterior afirmando que se presenta ahora una
confrontación de posiciones, entre los intentos por asimilar las
condiciones de sustentabilidad a los mercados de trabajo y, por otra
parte, un proceso político de reapropiación social de la naturaleza.
El proceso de modernización que estamos viviendo encuentra nuevas
formas de división del trabajo. Asistimos, afirma Berlanga (1993), al
desmantelamiento de la unidad socioeconómica campesina y, más aún,
a un proceso de desarticulación y rompimiento de relaciones sociales
y culturales: las de las sociedades rurales de nuestra región. Los
campesinos están siendo objeto de una nueva forma de asistencia
social pública, disfrazada de participación comunitaria y de
esfuerzo solidario para salir de la pobreza.Bajo esta lógica de
apropiaciones y encuentros, me parece que se justifica sobre manera la
revisión de acciones organizadas por parte de la sociedad civil para
pensar y actuar la sustentabilidad.
6.
Algunos referentes teóricos
Tengo
claro que no existen los observables "puros". Todo observable supone
una construcción previa de relaciones por parte del sujeto que investiga. En
este sentido, los conceptos anotados a continuación son considerados
"abiertos" para poder usarlos como orientadores de lo observable y no
herramientas de encuadre a una realidad determinada.
El
término Medio Ambiente ha sido largamente discutido. Algunos incluso lo reducen
al ámbito ecológico, otros lo separan en ambiente natural y ambiente
construido. A reserva de detallar estas corrientes teóricas y sus
correspondientes formas de acción, creo conveniente ahora usar el concepto que
ofrece Ruiz (1993) de medio o medio histórico, quien lo
define como la historia humana comprendida como prolongación y ruptura en relación a la historia natural.
Deseo así, desde una perspectiva sociológica, centrar mi atención en el
sujeto social como objeto de estudio y no tanto en las transformaciones que la
naturaleza sufre por la intervención de éste. Ello no minimiza la descripción
del escenario fisiográfico; aquí sólo pondero uno de mis observables.
El
medio histórico es la relación contextual de los seres humanos entre sí con
su medio físico natural; requiere del trabajo del hombre para ser construido y
reconstruido, para tener existencia. En este proceso de transformación del
medio histórico por la acción colectiva, señalan Silva y Gualda (1995: 21),
se producen bienes materiales, valores, saberes, habilidades, modos de pensar y
percibir el mundo, de integrarse con la propia naturaleza y con los otros seres
humanos: se produce cultura.
Por
otra parte, la preocupación por construir formas alternas de desarrollo basadas
en la sustentabilidad no se remiten únicamente a la protección ecológica. "El desarrollo sostenible implica un nuevo concepto de crecimiento económico, un nuevo concepto que brinda justicia y oportunidades a todos los pueblos del mundo, no sólo a la minoría privilegiada"
(Meza, 1993: 17). Verlo así posibilita reconocer, además de un proceso
susceptible de ser estudiado, la emergencia de una nueva categoría de análisis
y, principalmente, la existencia de un nuevo y complicado campo problemático.
Los
rasgos que nos muestra la sociedad "posmoderna", dice Lipovetsky
(1993), han dado pie a una cultura cuyos signos son claros. Uno de ellos es la
intensa pasión por la personalidad; el rompimiento de las reglas racionales
colectivas y la expectativa de una realización individual, del respeto a la
diferencia (o cuando menos el inicio a la tolerancia).
La
exigencia de una mayor calidad de vida es otro signo importante, entendiéndola
como una mejora global de bienestar, de respeto al desarrollo de las diferentes
facetas de la vida humana y no únicamente como el incremento salarial o una
mayor capacidad de adquisición y de confort. El concepto de Calidad de Vida es
difícil de aprehender porque no nos remite a un contenido específico y sí se
expresa de manera contemporánea como noción cultural y demanda.
Igual
que Calidad de Vida, pobreza permite introducirme de manera abierta al análisis
de diferentes Campos o Dimensiones de la realidad, de ahí su utilidad. La
expresión local de ello se puede percibir a través de los discursos que en las
asociaciones civiles promotoras de "lo étnico" o de la gestión
ambiental se presentan.
El
término pobreza no es sencillo de definir en el marco de la teoría
sociológica tradicional, que generalmente lo asocia a grados de marginalidad,
condición susceptible de cuantificar y cualificar. Las primeras acciones
estatales en torno al problema de pobreza se presentaron, de manera asistencial
para un territorio concreto, en la Europa del S. XVI por la presencia de
vagabundos y mendigos a quienes despojaban de su forma de vida: sus tierras. El
Estado benefactor y su política de ingreso y empleo nace en la crisis mundial
de 1929, en el contexto de una pobreza basada en la mercancía y es esta
perspectiva keynesiana quien da cuerpo al discurso de desarrollo actual. Antes
de la segunda guerra mundial, las regiones colonizadas por Inglaterra y Francia
eran consideradas como espacios a civilizar, como materias primas que
podían ser usadas sin apropiarse de los hombres o de sus sociedades. Un ejemplo
de esta política es la Ley de Desarrollo de 1929.
La
pobreza diferencial en las sociedades a una escala mundial se presenta solo
después de la segunda guerra mundial y es también cuando se prueba que el ingreso per capita
resulta inexacto para mostrar o evaluar las condiciones reales de vida de la
población. Es aquí donde emerge la discusión por explicar el fenómeno desde
criterios cuantitativos y cualitativos; conteniendo ambos una nueva forma de
reduccionismo. En la posguerra los países europeos pierden a sus súbditos
coloniales y emerge E.U. como nuevo poder mundial. Los conceptos se modifican
–y así las políticas, estrategias y acciones- cambiando el "proceso
cultural" por la "movilización económica" con la visión de un
nuevo orden global y nuevas formas de hegemonía frente a los diversos
territorios.
Harry
Truman para 1949 define al mundo como una "arena económica global",
asumiendo como modelo ideal de país a E.U.A. y catalogando a todos sus no iguales
como subdesarrollados. Los territorios, entendidos como desiguales, se
contemplan ahora como objetos del desarrollo y no como espacios de recolección
de recursos y preservación cultural. "El destino real de los bienes naturales debe ser encontrado en su utilización económica: todos los usos económicos son un paso más para dirigir el potencial interno hacia esa meta" (Sachs,
1997:13). El binomio Desarrollo/Subdesarrollo se traduce en una
herramienta de fe que cobija inicialmente el Estado norteamericano y, más
adelante, los intelectuales y la población mundial misma. Desarrollo es aquí
la proyección de este modelo de sociedad, pero más como una internalización
de esa necesidad en los sujetos –The American way of life- que
como una necesidad real.
A
fines de los 60 la idea de un desarrollo lineal a través del progreso
económico muestra parte de sus contradicciones: los niveles de pobreza a escala
mundial se elevan al grado de ser aceptados por los organismos defensores del
modelo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Mundial
(BM). En 1973 R. McNamara del BM, institucionaliza una reconceptualización del
desarrollo, ampliando su campo de aplicación; el desempleo, la injusticia, la erradicación de la pobreza, las necesidades básicas, las mujeres y, finalmente, el ambiente, fueron pronto convertidos en problemas y se volvieron objeto de estrategias especiales. El desarrollo no significaba promover el crecimiento, sino protegerse de él. De este modo se completó el caos semántico y el concepto se hizo trizas (Sachs, op. cit.:14, 15).
La
búsqueda de herramientas para erradicar la pobreza y elevar la calidad de vida
a través del paradigma cualitativo se experimenta en Inglaterra basado en
valores nutricionales: Los pobres absolutos son aquellos que cuyo consumo de alimentos no excede un cierto mínimo de calorías. Reduciendo
la compleja realidad de la población mundial a parámetros propios de una descripción animalistica, a reducción de mundos vivos a niveles de consumo de calorías facilita enormemente la administración internacional de ayuda para el desarrollo (Sachs, op.cit: 17)
Las necesidades mercantilistas del hemisferio norte codifican aún el manejo del
concepto de desarrollo y por consiguiente de pobreza. Wolfgang señala, en torno
a esta concepción del desarrollo, que las divisiones binarias como salud/enfermedad, normal/anormal, rico/pobre (agregaría
Desarrollado/ subdesarrollado) destruyen la posibilidad de observar en las
sociedades la frugalidad que tienen éstas para mantenerse libres del frenesí de la acumulación,
asiendo alusión a los territorios mexicanos y sus sectores pobres pero no
hambrientos, al prestigio social y sus posesiones; el despojo no
solo de sus propiedades, sino de sus formas de vida al arrebatarles sus tierras; la escasez,
derivada de la modernización, al restringirles cada vez más la posibilidad de
sobrevivir por si mismos en territorios antes de ellos y que ahora perciben como
ajenos.
Sin
embargo, en el terreno fenomenológico de la sociología de la subjetividad, no
sólo el fenómeno sino la palabra misma propicia una serie de elementos que
nutren el análisis. Un sujeto social pobre es aquel que sufre carencias
múltiples; no sólo de bienes materiales (alimentación, vivienda, salud,
empleo, etc.) sino también de bienes no materiales: educación, acceso a la
cultura social más amplia, al respeto a su cultura popular y al ejercicio de
sus derechos de ciudadano y de ser humano; de ser social. Una sociedad en la que
el dominio económico, político y cultural es establecido a través de
relaciones disimétricas de poder de unos cuantos sobre otros más numerosos.
Una acotación interesante es la siguiente:
Sugerimos
no hablar de pobreza, sino de pobrezas. De hecho, cualquier necesidad
humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una
pobreza humana. La pobreza de subsistencia (debido a la alimentación
y abrigo suficiente),; de protección (debido a sistemas de salud
ineficientes, a la violencia, a la carrera armamentista, etc.); de
afecto (debido al autoritarismo, la opresión, las relaciones de
explotación con el medio ambiente natural, etc.); de entendimiento
(debido a la deficiente calidad de la educación); de participación
(debido a la marginación y discriminación de mujeres, niños y
minorías); de identidad (debido a la imposición de valores extraños
a culturas locales y regionales, emigración forzada, exilio
político) y así sucesivamente. Pero las pobrezas no son sólo
pobrezas. Son mucho más que eso. Cada pobreza genera patologías,
toda vez que rebasa límites críticos de intensidad y duración. Esta
es una observación medular que conviene ilustrar (Meza, 1993: 16).
La
noción de mejoramiento de las condiciones de vida fue pensada
originalmente también con criterios cuantitativos: más prestaciones,
más salario, más consumo. Vinculados a la vez a la idea de
gradualidad creciente del desarrollo, y a una excesiva centralización
de la política como determinante y productora de la buena vida.
Tal cultura se afirma en áreas claramente estructuradas.
Tradicionalmente la relación entre pacto social y bienestar se
sostenía en acciones económicas vinculadas a políticas
clientelares; condición eficaz en su momento pero que, ahora, acelera
los procesos de "congestión social" y da pie a la exigencia
de una reparación entre la política tradicional y los contenidos de
la demanda social.
La
crisis económica naciente en los setenta y dramáticamente notoria en los
noventa alteró tal esquema. Se generó un número mayor de expectativas y una
pluralidad de demandas, una fuerte distancia entre necesidades y satisfactores,
presentando una menor eficacia por parte de la institución para captar la
dinámica de la diversidad y complejidad de demandas, particularmente en lo que
se refiere a sus precondiciones culturales de justicia social.
Bajo
este contexto, la sociedad contemporánea es cada vez menos armónica. Los
grandes generadores de sentido e identidad (la escuela, la familia, la iglesia y
otras instituciones o equipamientos colectivos más) han dejado de ser en buena
medida los ejes ordenadores de las practicas sociales; se presenta un desencanto
frente a las instituciones (Bonfíl Batalla, 1993 y Giménez 1993). Frente a la
crisis y a la insatisfacción de expectativas, la calidad de la vida se presenta
como una demanda latente. Redefinir las necesidades y demandas es trabajo
y fin cultural. En este sentido se puede apreciar una serie de vetas que
indican, en forma latente, un "movimiento" de redefinición cultural
de demandas e identidades. Todo esto abre un campo enorme de posibilidades de
reordenación social, flexibilidad y cobertura jurídicas. De "explosión
de diversidades". Justo aquí se coloca la calidad de vida como noción
cultural; es decir, como signo positivo de la diversidad, asociable claramente a
los procesos de cultura popular que se reproducen permanentemente en diferentes
escenarios del país, proceso en donde emergen los movimientos ambientalistas
que dibujé antes.7
Es en este contexto de constante
dinámica cultural y cambio social que se entretejen los procesos
particularizados de las diferentes organizaciones de gestores ambientales,
entendiéndolos como sujetos sociales inmersos en un proceso ideológico. Como
participantes activos en una estrategia dentro de las estructuras del sector que
ejerce al poder, buscando inducir cambios sociales, científicos y tecnológicos
para generar las condiciones ecológicas y culturales necesarias a un desarrollo
descentralizado, diversificado y sostenido.
La lectura que se hace del "nuevo" sujeto social a
partir de la sociología de la subjetividad es abismal, en comparación a las
reflexiones teóricas de hace pocos años.8
Este cambio de identidades colectivas nos muestra nuevas formas de retorno a lo
alternativo, entre las que se distingue la proliferación de grupos
numéricamente reducidos que Maffesoli (1990) definió como neotribialismos.
Las
formas particulares de las organizaciones que se asumen una participación, al
ser articuladas con las "discontinuidades del contexto", nos muestran
un conjunto de identidades desde las cuales difícil pero necesariamente se debe
construir una caracterización general de sus rasgos, propuesta ya iniciada por
Góngora (1992). Otra característica de este cambio de identidades colectivas
es la tendencia a la hipercatectización (que recupera de Devereux); es decir,
tener la intensión permanente de imponer al factor ambiental como la dimensión
rectora en la vida cotidiana de cada uno de los miembros de la organización.9
El
fenómeno de la secularización no puede desligarse de la modernidad y, menos
aún, del pluralismo identitario. Asistimos así, parafraseando a Blancarte
(1987 y 1991), a una multiplicación de corrientes teóricas y de proyectos que
generan la coexistencia en el plano interno de un complejo de organizaciones,
favoreciendo la convergencia (tolerancia) y, vale decirlo, la
pluridimensionalidad de la identidad misma en el campo de la gestión ambiental.
Las
identidades colectivas construidas en este contexto rural latinoamericano se
caracterizan por fuertes procesos de innovación cultural. La migración, los
cambios tecnológicos, en la producción, las nuevas formas de organización o
de intervención estatal, entre otros factores, hacen ver a la población, no
únicamente como sinónimo de aculturación, sino también como elementos de
sobrevivencia usados de manera estratégica bajo las condiciones que la realidad
les muestra ahora. Godeliere, al ser citado por Ramírez (1998: 138-139) anuncia
la ausencia de una sociedad pura y "equilibrada"; la noción de
equilibrio significa más una regulación de las contradicciones internas y
externas del sistema, que la falta de dichas contradicciones. Todo ello
representa la existencia de una cultura concreta y compleja.
De
esta manera, la cultura en sus dinámicas particulares modifica los significados
de sus componentes, conforme lo exija la práctica, las experiencias que dicten
sus procesos de adecuación en el devenir histórico. Para que esto ocurra, se
requiere de un espacio donde se concrete tal dinámica, dicho espacio es el
grupo social que construye cotidianamente una cultura y una historia
permanentemente cambiante .
Aterrizando
el análisis, el campo de lo ambiental, desde mi perspectiva, sería ese
espacio donde se enfrentan instituciones oferentes de bienes e, interactuando,
actores sociales que aceptan, desechan o recomponen lo ofrecido. Es una arena,
un campo de batalla, lleno de antagonismos en donde las particularidades
de las organizaciones estructuran a un colectivo de individualidades y, además,
son estructuradas por las singulares demandas de quienes atienden. La autonomía
generalizada de la individualización frente al dogma (que no la ausencia de
creencia en un proyecto posible, en una utopía, sino el proceso de
personalización de la misma), es un rasgo que Lipovetsky (1994) señala como
parte de la posmodernidad.
Las
situaciones que he señalado en páginas anteriores muestran como algo tangible
la existencia de nuevos patrones culturales y sociales en diferentes escenarios
regionales y nacionales, condición que me hizo pensar en la existencia o en la
gestación de nuevas prácticas, nuevas identidades y, en esta línea de
reflexión, de nuevos sujetos sociales. Sade (1987: 7) nos dice que "es en
la búsqueda de significados donde la ausencia es definida como carencia
y como necesidad y donde ciertas acciones sociales son explicadas como
correspondientes a los intereses de una colectividad". Las
necesidades, materiales y simbólicas, no son producto exclusivo de condiciones
estructurales dadas o de las voluntades de diversos actores sociales, sino de
una articulación de procesos, proyectos y acciones que se van retroalimentando
y permiten la construcción social de la realidad o de realidades (Berger y
Luckman, 1979). Zemelman y Valencia (1993) comentan bajo esta línea que,
discutir sobre necesidades reales y sentidas es aquí una reflexión secundaria:
Las
necesidades son siempre sentidas; esto es, subjetivamente elaboradas,
y siempre responden a necesidades reales -materiales o subjetivas.
Son, por lo tanto, reales subjetiva y objetivamente (...) La
necesidad, como el substrato más elemental de la articulación entre
[...] la carencia, la escasez, y [...] la percepción de las
necesidades y las formas de solucionarlas, remite a la subsistencia y
a la reproducción social. En este sentido la definición,
jerarquización y explicitación colectiva de las necesidades, así
como sus formas y mecanismos de resolución, dan cuenta del primado de
lo reproductivo, de lo prospectivo, de lo rutinario o de lo innovador
y, en último término, de la posibilidad de constitución de los
sujetos (Zemelman y Valencia, 1993: 3).
¿Es
posible pensar entonces en la identidad como herramienta de búsqueda
y no como un modelo a igualar y, acorde con esto, que la
"identidad ambientalista" pueda ser entendida mejor como la
identidad de nuevos sujetos sociales diversos a través del factor
ambiental? Antes de ello, ¿es posible que a través de esta práctica
se encuentren (Des)-construyendo un proyecto de vida
alternativo? ¿Democrático? Me parece que el campo ambiental presenta
condiciones para ello.
Un
comentario más para cerrar este apartado. La democracia, el poder y la
identidad son herramientas conceptuales que quiero articular con la definición
que presento del Campo de lo Ambiental. En este sentido, la democracia se
traduce como una forma de sociedad que es expresión del espacio público, del
estar con los otros, un proyecto colectivo nacido de los imaginarios sociales.
Este, más que un modelo político, sería la vía que permita a una
colectividad tomar conciencia de sí misma.
Cesar
Cancino (1998) en esta línea apunta que una democracia parte de varios
presupuestos, con los cuales estoy de acuerdo: Uno de ellos es considerar a la
sociedad como el espacio público por excelencia, el lugar donde los ciudadanos,
en condiciones mínimas de igualdad y libertad, cuestionan y enfrentan cualquier
norma o decisión que no haya tenido su origen o rectificación en ellos mismos;
el segundo coloca en consecuencia a la esfera pública política como el factor
determinante de retroalimentación del proceso democrático y como la esencia de
la política democrática, y se opone a cualquier concepción que reduzca la
política al estrecho ámbito de las instituciones o del Estado; el tercero, en
conexión con lo anterior, concibe al poder político como un espacio
"vacío", materialmente de nadie y potencialmente de todos, y que
sólo la sociedad civil pude ocupar simbólicamente desde sus propios
imaginarios colectivos y a condición de su plena secularización; y sostiene,
finalmente, que la sociedad es por definición autónoma y fuertemente
diferenciada, por lo que la democracia se inventa permanentemente desde el
conflicto y el debate.
La
democracia sería entendida entonces como un dispositivo histórico, como la
creación histórica de una sociedad colectiva consciente de sí misma.
4.
A manera de conclusión
La
idea o planteamiento central en este trabajo es que el sujeto social que
participa en acciones y organizaciones ambientalistas está construyendo una
forma nueva o alternativa de ordenar su vida cotidiana, nueva para él (como
estilo de vida) y para el espacio donde habita (como organización social);
participando y perteneciendo activamente en la construcción de su quehacer y en
la concepción de un mundo; se encuentra inmerso en la búsqueda permanente de
un orden distinto, de transición entre lo que Desea Ser y lo que Es efectivamente.
El
problema de Lo Ambiental me parece que es en este proceso un escenario herramienta
en donde se encuentran y discuten diversos sujetos sociales, no únicamente las
estrategias de solución a condiciones ecológicas adversas; sino también, las
formas de reorganizarse en torno a las causas del mismo proceso, de definir y
transformar sus modos de vida, de modificar sus relaciones sociales, de
participar en los espacios y tomas de decisión, de orientarse hacia nuevas
formas de acción democrática a partir de atender lo ambiental. La gestión
ambiental la entiendo como un factor procesual de carácter esencial que puede
facilitar elementos teórico-metodológicos útiles a estos sujetos en la
búsqueda de un cambio.
En
este sentido, la cultura que se va gestando en este nuevo escenario se traduce
en una vía para ese cambio, es proceso que va de un pasado-presente deteriorado
hacia un presente-futuro prometedor; de construcción de identidades a través
de la propuesta adoptada. Cabe aclarar que dicha adopción contiene la
posibilidad de conocer, recuperar, recomponer y/o rechazar lo que las
organizaciones ofertan y no sólo a escoger una opción contenida en el abanico
de posibilidades del campo de la gestión ambiental, asumiéndola como
totalidad y dando paso no a una realidad, sino a realidades en un sentido de
pluralidad multidimensional; de intensas dinámicas culturales y fuertes cambios
sociales.
Finalmente,
bien lo señaló Martha Nussbaum y Amartya Sen (1996), el modelo de justicia
social y libertad que nos han impuesto maximiza los bienes materiales y no
contempla otro tipo de valores necesarios dentro de la vida social; bloquea
repetidamente las formas de decisión e impugnación que la sociedad civil pueda
construir. ¿Cuál puede ser la posición del "científico social"
frente a este caos civilizatorio? Se me ocurren algunas ideas que a
continuación anoto:
·
Así como la realidad es plural, las formas de acercamiento del
científico social al Campo de la Gestión Ambiental debe ser diverso
y complementarios, pero sobre todo no aislado en el sentido individual
y disciplinario.
·
El científico social debe sumarse a la construcción de un Objeto de Estudio
poco atendido por la sociología, participando en calidad de analista de los
procesos locales y nacionales que observa; proporcionando elementos teóricos y
metodológicos que faciliten el camino de los intelectuales preocupados por esta
problemática.
·
Debe, además, ser un facilitador de la información que concentra a través de
los procesos de socialización que la población, como sociedad civil o actor
social, desarrolla cotidianamente; aprovechando todo espacio informativo que
tenga a la mano para difundir los datos que durante los procesos de
investigación está construyendo (sin caer en un terrorismo ambiental)
·O
pensamento do novo paradigma entra em cena na política educacional pelo
reconhecimento da interconectividade dos problemas que não podem ser
compreendidos isoladamente. Ela exige, uma visão sistêmica (...) da realidade.
Impõe a tarefa de substituir a compartimentação por integração,
desarticulação por articulação, descontinuidade por continuidade, tanto na
parte teórica quanto na práxis da educação (Moraes,1997:85).
Partindo
do pressuposto de que o sistema educacional constitui um instrumento
determinante na relação recursiva entre a organização humana e as visões de
mundo a Educação e as principais questões com que se deparam as sociedades
humanas contemporâneas, incluindo-se a problemática ambiental, deve ser
analisada não só no enfrentamento das mesmas, mas principalmente nas origens
dessas questões. (...) A educação deve ser considerada pelo seu papel
fundamental no processo de construção de novos estilos de desenvolvimento para
as sociedades humanas que levem ao enfrentamento efetivo das suas principais
questões (...) A educação passa a ser compreendida como sujeito das transformações sociais e culturais
(...) e considerada a partir de uma perspectiva integrada e recursiva.
O autor propõe que a construção de um conhecimento integrado
possa ser utilizado como o elo entre a Educação sujeito de transformações e
a Educação objeto de mudanças. O conhecimento integrado é entendido neste
contexto como sendo o conhecimento da integração mais do que a integração do
conhecimento que tem sido empregada como objetivo na maioria das abordagens
sobre a interdisciplinaridade. O conhecimento (percepção e compreensão) da
integração pode fornecer a base para a construção de visões de mundo
integradas, que alimentem atitudes e comportamentos fundamentados em
considerações relacionais no tempo e no espaço: históricas, prospectivas e
ambientais. Como consequência, as atividades humanas individuais e coletivas
poderão dar origem a organizações humanas baseadas na solidariedade e
participação, de modo a superar a exploração e a alienação.(Moraes 1999,
p. 6-7).
A
necessidade de um "conhecimento integrado surge da
constatação de que vivemos num mundo complexamente organizado devido
ao emaranhado de interações entre os seus componentes
fisco-químico-biológico e humanos.(...) que conferem um caráter
dinâmico caracterizado por contínuas transformações, determinando
a ocorrência de flutuações, bifurcações e instabilidade em todos
os níveis". (Moraes, 1998: 38- 41).
Se
por um lado, a visão reducionista que considerou o mundo
físico-químico-biológico e cultural fundamentada no paradigma
mecanicista produziu avanços científico-tecnológicos imensos, por
outro, alienou o ser humano da natureza e de seus próprios
semelhantes. Produzindo uma distribuição desigual de recursos
naturais e culturais. Esse paradigma tornou-se tão implícito e
"natural" que a maioria dos seres humanos o aceita
inconscientemente e considera suas múltiplas manifestações como
expressões da própria natureza humana.
Porém, "a pesquisa do mundo
atômico e subatômico estilhaçou todas as principais convicções da visão
cartesiana/newtoniana de realidade. (...) As partículas subatômicas não fazem
nenhum sentido, a menos que sejam estudadas como eventos integrados em um todo
dinâmico unificado" (Pike e Selby, 1999:49).
O tudo como um todo: recriando o saber e o entendimento
de um ser humano complexo e global
Morin
em os "Os sete saberes necessários para a educação do
futuro"(2000) apresenta a idéia de que existem "sete
vazios" profundos, sete temas fundamentais que são ignorados,
ocultados ou desintegrados em fragmentos e que deveriam ser analisados
antes de apresentar propostas para um sistema educativo.
O
primeiro vazio, é o conhecimento: Todo conhecimento comporta o risco do
erro e da ilusão. O maior erro seria subestimar o problema do erro; a maior
ilusão seria subestimar o problema da ilusão. O reconhecimento do erro e da
ilusão é ainda mais difícil, porque o erro e a ilusão não se reconhecem, em
absoluto, como tais. E, isso deveria ser ensinado a todos os cidadãos. É
necessário ensinar quais são as fontes de erro e de ilusão, que na realidade
são fontes sociológicas, culturais e biológicas. É preciso criar uma
sinergia entre as diversas fontes de aprendizagem para a sensibilização dos
problemas mais importantes que encontram-se no cotidiano.
O
segundo grande vazio é o do conhecimento pertinente: no mundo ocidental
ou ocidentalizado, aprende-se que o modo predominante de conhecimento se
fundamenta na separação de disciplinas, cujo método experimental toma o
objeto, separa-o do meio natural e examina-o em um meio artificial. Separa
também, o conhecimento do objeto do conhecimento.O verdadeiro problema é o
seguinte: para separar o sujeito do objeto do conhecimento, as
disciplinas/temas/matérias dos objetos, é preciso aprender a uni-los. O
conhecimento deve ser integrado em seu contexto para ser verdadeiramente
pertinente. É preciso situar tudo em seu contexto, em sua globalidade, porque
afortunada ou desafortunadamente nos encontramos neste planeta onde tudo é
interdependente. Necessita-se um conhecimento capaz de unir as parte ao todo e o
todo as partes, porque não são somente as partes as que podem causar
perturbações. Esse é o conhecimento pertinente, cujos princípios é
necessário ensinar.
O
terceiro vazio, é algo que surpreendentemente não se ensina em nenhuma parte
de maneira fundamental: o significado de ser humano.
E, o que é ser humano? A condição humana está desintegrada. Encontra-se algo
de psicologia humana na Psicologia, algo de sociedade humana em Sociologia e
algo de biologia humana na Biologia, porém todos esses conhecimentos se acham
dispersos. Para ensinar a condição humana há que se mobilizar todas as
ciências, compreender a cosmologia, já que se está em um pequeno planeta do
universo. É preciso mobilizar as ciências da vida e da evolução, que ensinam
como a humanidade tem saído da "animalidade". Necessita-se a
contribuição das ciências humanas, pois a Psicologia nos indica o caminho
enquanto indivíduos, a Sociologia como seres sociais. A história como pessoas
com um destino integrado na história humana. A tudo isso, se deve integrar e
agregar os aportes da Literatura, da Poesia enfim, das Artes, para que cada um
descubra sua própria verdade. Todo desenvolvimento, verdadeiramente, humano
significa o desenvolvimento conjunto das autonomias individuais, das
participações comunitárias e do sentimento de pertencer à espécie humana.
O
quarto grande vazio está ligado ao precedente, trata-se da identidade terrena
como cidadãos da Terra. A humanidade tem vivido o que chama-se hoje
de globalização ou mundialização, que a interconecta e a une em um
destino comum. Cidadãos da mesma pátria que é a Terra e possuem a
mesma identidade humana, resultado de um processo evolutivo.Conhecer a
identidade terrena é essencial para manter a paz no planeta. Deve-se
inscrever, a consciência antropológica, que
reconhece a unidade na diversidade; a consciência ecológica,
isto é, a consciência de habitar, com todos os seres mortais, a
mesma esfera viva (biosfera). Reconhecer nossa união consubstancial
com a biosfera conduz ao abandono do sonho prometéico do domínio do
universo para nutrir a aspiração de convivibilidade sobre a Terra; a consciência cívica terrena,
ou seja, da responsabilidade e da solidariedade para com os filhos da
Terra; a consciência espiritual da condição humana
que decorre do exercício complexo do pensamento e que permite, ao
mesmo tempo, criticar mutuamente, autocriticar e compreender
mutuamente.
O
quinto vazio é saber enfrentar as incertezas. As ciências ensinam
muitas certezas, mas não ensinam que existem também inúmeros campos de
incerteza. Não fala-se de uma incerteza absoluta, pois com o mundo da
microfísica, percebeu-se que nas ciências utiliza-se determinações para
obter certezas que permitem enfrentar incertezas. É necessário aprender
estratégias para enfrentar as incertezas. Estratégias que permitam ser
capacidades de encarar e modificar o inesperado à medida que encontra-se novas
informações. Fazer frente às incertezas é ponto fundamental para o ensino.
Tudo que comporta oportunidade comporta risco. O pensamento deve reconhecer as
oportunidades de risco como os riscos das oportunidades. O surgimento de uma
criação não pode ser conhecido por antecipação, senão não haveria
criação. A história não constitui, portanto, uma evolução linear. Conhece
turbulências, bifurcações, desvios, fases imóveis, êxtases, períodos de
latência seguidos de virulências. À visão do universo obediente a uma ordem
impecável, é preciso conhecer a visão na qual esse universo é o jogo e o
risco da dialógica (relação ao mesmo tempo antagônica, concorrente e
complementar) entre a ordem a desordem e a organização.
O
sexto vazio é a compreensão: quando deseja-se a paz na Terra
segundo a expressão "paz na Terra aos homens de boa vontade",
dá-se conta que, no fundo a boa vontade não é suficiente enquanto não se
tenha a vontade e a capacidade de compreender os semelhantes. É necessário
estabelecer um diálogo entre as culturas. Há duas formas de compreensão a
compreensão intelectual e a compreensão humana intersubjetiva. Compreender
significa intelectualmente apreender em conjunto comprehendere, abraçar
junto - o texto e seu contexto, as partes e o todo, o múltiplo e o uno-. A
compreensão intelectual passa pela inteligibilidade e pela explicação,
enquanto a compreensão humana intersubjetiva inclui necessariamente, um
processo de empatia, de identificação e de projeção. Sempre intersubjetiva,
a compreensão pede abertura, simpatia e generosidade.O último vazio é o que
se chamaria de a ética, a antropo-ética, ou a ética do gênero humano,entendido
como a esperança na completude da humanidade, como consciência e cidadania.
Exige
uma "reforma do pensamento" que poderá acontecer por meio do
pensamento complexo capaz de estudar a complexidade que é a união entre a
unidade e a multiplicidade.
Aprender
a aprender o seu processo de criar: a exigência de uma "nova" matriz
curricular
A
educação compreendida como um sistema aberto, dinâmico e complexo,
implica a existência de processos transformadores que decorrem da experiência,
algo inerente a cada ser humano e que depende da ação, da interação e da
transação entre sujeito e objeto, indivíduo e meio. Significa também, que
tudo está em movimento, é algo que não tem fim, em que início e fim não
são predeterminados. Cada final, significa um novo começo, um (re)começo,
crescimento em espiral. Exige movimento contínuo, requer diálogos,
interações, nada é linear e está sempre em processo de vir-a-ser, do que
ainda não é.
Nesse
sentido, o currículo é algo em constante processo de negociação entre
educadores, educandos e instâncias administrativas. Emerge da ação do ser
humano com os outros, com o meio. É datado, situado num determinado tempo e
espaço. É currículo em ação, flexível, aberto ao imprevisto, ao
inesperado, ao criativo, ao novo... que incentive "o trabalho de pesquisa e investigação científica (...), desenvolva o entendimento do homem e do meio em que vive; suscite o desejo permanente de aperfeiçoamento cultural e profissional(...), estimule o conhecimento dos problemas do mundo presente" (Lei
das Diretrizes e Bases da Educação Nacional- LDB nº 9.394/960, artigo 43).N
Em outubro de 1998 aconteceu em Paris na Sede da UNESCO, a
Conferência Mundial sobre Educação Superior que aprova a
Declaração Mundial sobre Educação Superior no Século XXI. Dentre
os debates temáticos foi realizada uma discussão sobre como "Preparar um futuro Sustentável: ensino superior e desenvolvimento sustentável"
– que tem por objetivo reforçar o papel possível do ensino
superior na preparação das novas gerações para um futuro viável.
O documento analisa as novas noções de desenvolvimento sustentável, assinalando
que se trata de uma evolução das relações entre os sistemas e os
processos sociais, econômicos e naturais. Através dessas
inter-relações, defronta-se com um grande desafio: como conciliar o
progresso econômico e social com apreservação dos sistemas mundiais
de manutenção da vida. Esse desafio recoloca o papel que as
universidades e o conjunto dos estabelecimentos de ensino superior
podem cumprir para sensibilização dos problemas em jogo. É
primordialmente, para eles, um estímulo para que se tomem
iniciativas, projetem-se cenáriosúteis para o futuro e se faça, uma
conscientização, cada vez maior de problemas e soluções por meio
de seus programas de ensino. Será em função de sua capacidade de
estabelecer uma cooperação flexível entre as
disciplinas e colaborar com as instituições não universitárias
que as universidades poderão reorientar seus programas de pesquisa.
Finalizando, define-se uma estratégia para ser futuramente
implementada, fazendo a indicação de seis atividades-chave
destinadas a eliminar a separação entre teoria e prática (ideais e
realidade), para preparar as próximas gerações para um futuro viável.
(1998: 20 -51).Buscando sistematizar o conjunto de reflexões,
propostas, encaminhamentos jurídico-institucionais e contribuições
acumuladas nos Fóruns de Graduação, o ForGRAD (Fórum de
pró-reitores de Graduação das Universidades Brasileiras) elabora em
maio de 2000, o texto - O currículo como expressão do projeto
pedagógico: um processo flexível - com o objetivo de oferecer
diretrizes gerais e subsídios para a formulação de propostas
curriculares mais flexíveis capazes de promover a dinamização do
ensino de graduação, integrando a multiplicidade de experiências e
saberes que hoje consubstanciam o aprender.
O
ForGRAD elaborou e aprovou o Plano Nacional Graduação (PNG em maio
de 1999), que estabelece princípios para nortear as atividades de
graduação e apresentar
diretrizes, parâmetros e metas para o seu
desenvolvimento. Um desses princípios refere-se à autonomia
universitária que, contextualizada no âmbito da graduação,
traduz-se na "possibilidade de apresentar soluções próprias para os problemas da educação superior e não reproduzir fórmulas pré-determinadas". As
soluções vislumbradas dizem respeito a "experimentar novas opções de cursos e currículos", ao
mesmo tempo que alternativas didáticas e pedagógicas são implementadas"
(ForGRAD, 1999:8).
Ao
qualificar a autonomia nesses termos, essa é trazida para o campo da liberdade
e flexibilidade curricular e pedagógica (...) na qual, a pluralidade e diversidade
resultantes das múltiplas experiências são percebidas como fatores de
enriquecimento e dinamização do sistema educacional. (ibid, p.9). Os processos
de diversificação e flexibilização curricular decorrem portanto, do
exercício concreto da autonomia universitária, e devem encontrar
seus limites tanto nos Projetos Pedagógicos quanto nos mecanismos
de Avaliação Institucional.
Em
uma sociedade que se caracteriza por crescentes transformações e
inovações tecnológicas e na "perspectiva do homem que se
emancipa – ao relacionar-se com a ciência e a técnica, não como
fim em si, ou para si, mas como específica, e determinada, de agir e
interagir no mundo – coloca-se a necessidade de uma relação com o
conhecimento que incorpore a historicidade de sua elaboração, os
contornos epistemológicos e, os impactos exercidos sobre a sociedade
e a cultura. (...) Para tanto, é necessária a construção de uma
razão crítica (...) que possibilite evitar a fetichização do mundo
da técnica e da ciência, incorporando-as como elemento importante,
mas não único, no diálogo do homem com a realidade". A partir
da (re)conciliação entre o sujeito e o objeto, será possível
superar dialeticamente a aparente exterioridade do homem em relação
ao conhecimento que ele produz. Assim, "a flexibilidade desponta
como elemento indispensável à estruturação curricular de modo a
atender tanto às demandas da sociedade tecnológica moderna quanto
àquelas que se direcionam a uma dimensão criativa e libertária para
a existência humana (...) sendo condição necessária à
efetivação de um projeto de ensino de qualidade". (p.10-11).
De
acordo com Veiga (2000:1), "trabalhar com projeto pedagógico
significa trabalhar em um "terreno"cujas definições estão
no processo de construção, e nesse sentido, muitas vezes surgem
dificuldades em objetivar "o que é" e "como"
se dá o processo de ensino-aprendizagem. (...) O projeto é uma
antecipação (pro significa antes). A palavra vem do latim projectu,
particípio passado do verbo projicere, que significa lançar
para diante. É dirigir-se para o futuro, é lançar-se na direção
do possível. Relaciona-se com o devir, no qual o futuro deve orientar
e conduzir nossa ação presente. "É a exploração de novas possibilidade e vontades humanas, por via da oposição da imaginação à necessidade do que existe, só porque existe, em nome de algo radicalmente melhor que a humanidade tem direito de desejar e por que merece lutar" (Santos,
1997:323).
Nesse
contexto, a universidade deve ter clareza que a sua autonomia não é
estabelecida somente dentro dos "muros" universitários.
Responsável pela sua própria existência, deve resgatar sua função
social dentro de novas conjunturas sociais, culturais, políticas e
econômicas. Isso leva a (re)definir o projeto de política nacional
para que ele possa assegurar uma produção científica baseada nas
expectativas da sociedade, que realmente seja capaz de indissociar o
ensino, a pesquisa e a extensão porque, conhecer e pensar não é
chegar a uma verdade absoluta, mas dialogar com aquilo que ainda não
é.
É
preciso pois, aprender a conhecer, a separar e unir, analisar e sintetizar ao mesmo tempo. É
preciso um conhecimento em movimento, que vai das partes ao
todo e do todo às partes. É aceitar o convite formulado por Blaise
Pascal há três séculos atrás: "Uma vez que todas as coisas
são causadas e causadoras, ajudadas e ajudantes, mediatas e
imediatas, e todas estão presas por um elo natural e imperceptível,
que liga as mais distantes e as mais diferentes, considero impossível
conhece as partes sem conhecer o todo, tanto quanto conhecer o todo
sem conhecer, particularmente, as partes".
Esse
"convite ao pensamento" leva à compreensão do paradoxal
papel da universidade: ela tem ao mesmo tempo, um caráter
conservador, regenerador e gerador dos saberes, idéias e valores
culturais. Ela tem de aliar o passado e o presente, o particular e o
geral, o especulativo e o prático, a rotina e a criação, o
científico e o senso comum, o individual e o coletivo. Tem de
constituir-se sobre uma unidade plástica e coerente – uma
filosofia -, que possibilite adequar-se às necessidades da sociedade
contemporânea e realizar sua missão de conservação, transmissão,
produção e enriquecimento do patrimônio cultural da humanidade.
Assim, o que lhe importa é a atualidade, a universalidade, a
autonomia, a flexibilidade, a comunicação plena com tudo o que
permanece vivo na cultura e a convicção da historicidade do ser
humano que se realiza no tempo, no processo social.
O papel social da universidade
é organizar os conhecimentos, por meio de uma síntese na qual cada
especialidade tenha o seu espaço no contexto geral da matriz curricular não
apenas se justapondo umas às outras, mas interligando-se pela consciência de sua integração
e pelo intercâmbio das idéias que dão vida ao meio
universitário. É promover o encontro do educador e educando no espaço da consciência
interrogativa.
subti
Se
a educação é a arte de "tomar partido" no complexo infinito de
muitas possibilidades que cercam a existência individual e coletiva do ser
humano, é preciso investir na capacidade reflexiva do sujeito. Tomar a sua
experiência e a examinar criticamente, conectando-a com outras experiências,
reexaminado-as à luz das experiências de todos os sujeitos e à luz de teorias
que fundamentam as ações humanas. É "desaprender coisas por demais sabidas,
e re-sabê-las – re-saboreá-las" (Assmann,2000:68). É construir
e desenvolver um currículo em ação .
Isso
aproxima educador e educando, objeto do conhecimento do objeto de
ensino. Essa aproximação constitui o cerne do processo pedagógico.
Delors (1999) aponta que o processo educativo deve organizar-se em
torno de quatro aprendizagens fundamentais: os pilares do
conhecimento.
Essas
quatro aprendizagens se articulam com as formas de ensinar, sendo
portanto, necessário ensinar o educando a: aprender a conhecer, aprender a fazer, aprender a conviver e aprender a ser.
Essas quatro aprendizagens é que se transformam nos pilares do
projeto pedagógico e fundem-se em apenas um, tendo em vista que elas
são interdependentes e interligadas.
Ensinar
a aprender a conhecer está diretamente ligado ao princípio
epistemológico. Por meio da interdisciplinaridade e contextualização,
esse tipo de aprendizagem propicia o domínio dos próprios instrumentos do
conhecimento. O educando aprende a compreender o mundo que o rodeia. Delors
esclarece: "Este tipo de aprendizagem que visa, não tanto a aquisição
dum repertório de saberes codificados, mas antes o domínio dos próprios
instrumentos do conhecimento, pode ser considerado, simultaneamente, como um
meio e uma finalidade da vida humana" (ibid, p. 90).
Ensinar
a aprender a fazer está direcionado para a estética da sensibilidade
que deverá substituir a padronização e a repetição. A estética da
sensibilidade estimula a criatividade e o espírito inventivo de identidades
capazes de suportar a inquietação, a conviver com o incerto. O espaço-tempo
de sala de aula é projetado para acolher, expressar a diversidade dos alunos e
oportunizar trocas de significados. Não exclui outras estéticas próprias de
outros tempos e lugares. O aprender a conhecer e o aprender a fazer são
indissociáveis.
Ensinar
a aprender a conviver está ancorado no princípio filosófico da
política da igualdade. Sem dúvida, essa aprendizagem representa um dos maiores
desafios da educação. Ela tem como ponto de partida o reconhecimento dos
direitos e deveres humanos e o exercício da cidadania. Visa, ainda, o acesso
dos bens culturais ao bem comum, o protagonismo dos instituintes, à
responsabilidade e o combate a todas as formas discriminatórias. Aprender a
conviver, inspiradora do ensino de todos os conteúdos curriculares deve, acima
de tudo, ser praticada.
Por
último, ensinar a aprender a ser expressa-se pelo princípio da ética
da identidade, no sentido de buscar superar dicotomias entre o mundo da moral e
o mundo da matéria, entre o público e o privado para construir identidades
sensíveis, incorporando a solidariedade, a responsabilidade e o compromisso
como elementos articuladores dos atos na vida profissional, social, civil e
pessoal. (ibid, p. 90-102).
O
que importa é conceber a educação como um todo, compreender a
complexificação do mundo e essa perspectiva deve inspirar e orientar as
reformas educativas, tanto no nível da elaboração de programas como no da
definição de novas políticas pedagógicas.
Segundo
Petraglia (1995), "a dificuldade do pensamento complexo é justamente ter
de enfrentar a confusão, a incerteza e a contradição e, ao mesmo tempo, ter
que conviver com a solidariedade dos fenômenos existentes em si mesmo. Tal qual
o humano é um ser complexo, pois concentra fenômenos distintos e diversos
capazes de influir em suas ações e transformar-se, sempre, assim também é o
conhecimento." (p.14)
A
diversidade está na base do conhecimento. Reconhecê-la, permitirá que se
sensibilizem variados canais para o entendimento da vida e do real, acessando
múltiplas possibilidades interpretativas e proporcionando uma visão mais
totalizante do sujeito e de suas relações com o mundo. Ao mesmo tempo, a
diversidade viabiliza a ampliação dos referenciais de questionamento, pois
nenhuma teoria é completa ante a complexidade humana e da práxis,
muito menos neutra perante as relações homem-sociedade. É, por isso, que o
critério de validade das teorias no trabalho docente só se pode dar perante o
real, o concreto, o cotidiano do trabalho pedagógico, ponto de partida e de
chegada das reflexões dos professores.
Nesse
sentindo, a complexidade da problemática ambiental " implica uma
revolução do pensamento, uma mudança de mentalidade, uma transformação do
conhecimento e das práticas educativas, para se construir um novo saber, uma
nova racionalidade que orientem a construção de um mundo de sustentabilidade,
de equidade, de democracia. (...) Aprender a aprender a complexidade ambiental
implica uma nova compreensão do mundo que problematiza ios conhecimentos e
saberes arraigados em cosmologias, mitolodias, ideologias, teorias e saberes
práticos que se encontram nos alicerces da civilização moderna, no sangue de
cada cultura, no rosto de cada pessoa" . (Leff, 2000:196).
Do
ponto de vista didático, a idéia de um projeto pedagógico fundado na malha
imaginária com rede de sentido dos indivíduos, dos grupos, das culturas, da
forma de organização social, sugere um ponto de partida para encarar a
variedade de visão de meio, de necessidades e de interesses. O conhecimento do
ambiente vai além do entorno que compõe a própria natureza, abrangendo todo o
patrimônio cultural e o uso que dele se tem feito e que se faz.
Desse
modo podemos entender que a "educação" ambiental revela-se como uma
contribuição filosófica, um ato político calcado na opção por valores que
levem à transformação e a necessidade de saber o que para os seres humanos
constituem prioridades no seu modo de vida, seus interesses, seus desejos, suas
motivações, seus direitos de viver dignamente. As complexas relações sociais
tornam multidimensionais os conflitos já existentes, fazendo com que esse
conflitos não possam mais ser vistos, unicamente, como crises ambientais ou
problemas ecológicos. Eles agora, passam a ser encarados como um problema de
outra ordem – a busca de outras formas de organização social.
A
"educação" ambiental está no espaço de vivência cotidiana, na
luta por casa, comida, educação, saúde, prazer, por vida digna, pelo direito
à vida que não prescinde de deveres, na (re)invenção do Estado, na força da
coletividade organizada e na leitura do cenário macro-estrutural, na tarefa do
"agir local consubstanciado no pensar global"
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