La educación superior, los jóvenes y el trabajo

 

 

Leticia Fernández Berdaguer*


I. Introducción

 

La importancia del desempleo y especialmente el desempleo entre los jóvenes motivó examinar como se manifiestan entre universitarios las crecientes dificultades de empleo.

A fin de contextualizar el tema, es necesario considerar los cambios tecno-productivos y su incidencia en el mercado laboral ocurrido en Argentina en los últimos treinta años. Estos cambios se configuran como un factor central en la transformación del mercado laboral global y también en el mercado laboral de los jóvenes más calificados.

En efecto, el mercado laboral hoy muestra, en Argentina, una situación profundamente distinta a la de décadas anteriores. Actualmente, no se puede caracterizar a la Argentina (como lo fue en la década del ‘60), como un país de relativa baja presión sobre el empleo (Llach, 1987), ya que el desempleo se ha convertido actualmente en uno de los problemas críticos (Rofman, 1997).

La situación de los jóvenes es particularmente difícil en este contexto. La información disponible indica que la crisis en el empleo profundiza las dificultades de los jóvenes que ingresan al mercado de trabajo, dificultad que incluye también a los jóvenes con educación universitaria.

Algunas características de como se manifiesta este cambio de situación entre los jóvenes universitarios pretende abordarse con los datos disponibles.

Para ello en la siguiente sección se desarrollan: en un primer punto se caracteriza algunos aspectos de la cobertura de la educación universitaria en relación a la educación global; en un segundo punto se examina la evolución del empleo de los jóvenes. A partir de ello, en el tercer punto se analizan los cambios en el rol laboral de los estudiantes universitarios que trabajan en forma simultánea a sus estudios. Luego se examinan algunos aspectos de la situación laboral de los jóvenes graduados y se puntualizan algunos aspectos en relación al desarrollo del sistema universitario.

Por último se indican algunas dimensiones que hacen a la percepción que tienen los jóvenes de la educación universitaria. Finalmente, la tercera sección son las conclusiones en las que se resumen los principales conceptos desarrollados.

II. La educación y el trabajo de los jóvenes

II.1. La dimensión de la educación:

No puede obviarse una primer referencia a los problemas de la educación global para contextualizar la educación universitaria.

Si bien, la expansión de la educación muestra distintas etapas en los países de la región, como motor del proyecto de modernización, en la década del 60’.

En Argentina, la heterogeneidad de situaciones al interior del país, muestra importantes diferencias en términos educativos. En este sentido, un primer aspecto refiere a los problemas de escolarización. Estos son agudos en el nivel medio, pero aún resultan significativos en el nivel primario. Si se tiene en cuenta que los problemas de escolarización constituyen la dimensión visible del problema educacional, cabe esperar que cuestiones como repitencia, abandono y bajo rendimiento escolar resulten significativos. La identificación de tales causas (incidencia del trabajo infantil, dificultades de acceso a los establecimientos educacionales, una cultura de rechazo o indiferencia, problemas nutricionales, inadecuación de la orientaciones educacionales, etc.) constituye una herramienta necesaria para combatir este fenómeno que cuestiona desde la base la viabilidad de mejores posibilidades de vida de los jóvenes.

En resumen, en el nivel de educación básica no puede obviarse la información acerca de la gravedad de la situación educativa de los sectores sociales de menores recursos: aumento del analfabetismo, la no completitud del ciclo primario y secundario por regiones y áreas dentro de cada una. En este sentido, son preocupantes los indicadores de la deserción educativa de sectores jóvenes.

En consonancia con lo antedicho, otra grave carencia, señalada por especialistas de distintos países, que está ampliamente documentada, es que, en muchos países de la región aún no se han instaurado sistemas adecuados y de alcance para la capacitación de los jóvenes que desertan tempranamente de la escuela básica o que no alcanzan la instrucción secundaria; y cuyo único destino en este momento es el sector informal, con pocas esperanzas de revertir su situación.

Además de los problemas de no cobertura y deserción de la educación básica y media, se ha instaurado actualmente la evidencia de la falta de relevancia o pertinencia de la educación para el desempelo en el mundo social actual (que también afecta a la educación superior). En este sentido y en la medida en que hacen a las condiciones iniciales y elementales de perspectivas de vida, estos problemas no son ajenos a las preocupaciones de la educación superior en general y de áreas laborales.

Por último, como han documentado diferentes estudios, atendiendo a la importancia de la educación en las posibilidades de acceso al trabajo, distintas investigaciones dan cuenta de la evolución de la matrícula de educación superior según origen social de los estudiantes; así como del hecho que, la deserción se produce en niveles anteriores al ciclo superior. En este marco, es significativo comparar este aumento de la matrícula universitaria en las últimas décadas; y contrastarlo con la tasa de deserción de los niveles de educación básica.

II.2. La dimensión laboral:

Los jóvenes están entre los grupos de población más afectados por las creciente rigidez del mercado de trabajo. Desempleo, trabajo en negro, con su consiguiente desprotección social, niveles de salarios que tocan la explotación, son algunos de los problemas más frecuentes. La cuestión del desempleo de los jóvenes es una preocupación de la mayoría en los países, no sólo de América Latina.

Para ello, en el punto siguiente se brinda información acerca de la tendencia a la participación laboral según edad proveniente de recientes relevamientos para Argentina.

II.2.a. Tendencias de participación de los grupos jóvenes según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

En esta sección se describe la evolución de la tasa de actividad y la tasa de empleo general y específica del grupo de 15 a 19 años con el objeto de tener un marco de comparación con los datos obtenidos de la situación laboral de jóvenes universitarios, a partir de información primaria proveniente de encuestas y entrevistas. Se selecciona la información correspondiente a los años para los cuales se dispone de información primaria.

En los datos globales del Indec, se observa un incremento de la tasa de actividad general del 6.35% entre 1987 y 1996; mientras que la tasa específica de 15-19 años decrece -5.3%. Atendiendo que entre los datos de 1987 y 1996 hubo un mejor relevamiento de información de la actividad de jóvenes, mujeres y ancianos puede suponerse un decrecimiento superior a este dato. Respecto a la tasa de empleo, decrece -32.99% la tasa de empleo del grupo de 15 a 19 años, en tanto que la general decrece -8.01, en el mismo período.

 

Tabla 1: Evolución de la tasa de actividad general y específica de 15 a 19 años.

 

Tasa de actividad

Año

General.

Específica de 15-19

1987

40.90

35.80

1996

43.50

33.90

Variación

6.35

-5.30

Fuente: Encuesta de Hogares, INDEC.

 

Tabla 2: Tasa de empleo general y específica de 15 a 19 años.

 

Tasa de empleo

Año

General

Específica de 15 a 19

1987

38.70

29.70

1996

35.60

19.90

Variación

-8.01

-32.99

Fuente: Encuesta de Hogares, INDEC.

Tabla 3: Tasa específica de 15 a 19 años: tasa de actividad y tasa de empleo.

 

Tasa específica de 15 a 19 años

Año

Tasa de actividad

Tasa de empleo,

1987

35.8

29.7

1988

36.6

29.3

1989

37.9

29.2

1991

33.5

28.3

1992

36.7

30.6

1995

41.3

19.9

1996

33.9

19.9

Variación 1987/1996

-5.3

-33.0

Fuente: Encuesta de Hogares, INDEC.

 

II.3. Cambios en el papel de la educación en relación al mercado laboral

Un aspecto es el aumento de la matrícula escolar de todos los niveles educativos. Simultáneamente se observa que la población que enfrenta dificultades cada vez más serias es una población que ha alcanzado mayores niveles de escolarización.

Si bien la educación ya no es un reaseguro para el desempeño laboral, es una herramienta social necesaria y creciente en la demanda de calificación. Como expresa Filmus (1998), ‘Los índices crecientes del desempleo no sólo afectan a los jóvenes con más bajos niveles educativos, sino también de manera creciente a jóvenes con altas calificaciones, por lo que es importante preguntarse cuanto de ese fenómeno tiene que ver con la estructura del mercado de trabajo o por el contrario con supuestos "desajustes" del sistema educativo, si queremos enfrentar este hecho que va creando una creciente masa de excluidos con graves consecuencias sociales’

 

Tabla 4: Tasa de desocupación según nivel educativo, Gran Buenos Aires, 1980 / 89 / 95.

Nivel educativo

Año 1980

Año 1989

Año 1995

Incremento 80 / 95

Sin instrucción

2.4

8.8

22.9

9.5

Primaria completa

2.4

8.4

23.4

9.7

Secundaria completa

2.5

5.5

19.3

7.7

Universitaria completa

2.4

2.3

6.8

2.8

Fuente: D. Filmus, 1998, pag. 111 elaborado en base a la Encuesta permanente de hogares.

 

Otro indicador, en el marco universitario, es la creciente dificultad para estudiar e ingresar paulatinamente a mercados de trabajo afines a los estudios, hecho que fue detectado entre los estudiantes universitarios en las últimas dos décadas, que se desarrolla en la sección siguiente.

II. 4. El ingreso al mercado laboral

II.4.a. El trabajo de los estudiantes universitarios. Tendencias en la última década

El objetivo de este punto es señalar aspectos de la conducta laboral de los estudiantes universitarios, en el marco de los procesos de cambio estructural que afectan a la sociedad argentina, marcada en lo laboral por un incremento del desempleo, del subempleo y de la precarización laboral.

La evidencia empírica del impacto del desempleo en el total de la población y especialmente en la población más joven observado en los datos del INDEC, hizo que examináramos la incidencia que dicho desempleo tiene entre los jóvenes universitarios, atendiendo también al hecho de que, con frecuencia, los jóvenes como trabajadores secundarios adquieren una importancia vital en momentos de crisis laboral tan generalizada como la presente.

La hipótesis es que, además de los cambios observados en la tasa de empleo de los estudiantes, puede observarse un cambio en el significado que estos asignan a su rol laboral. En este sentido, el trabajo asume una importancia ya no como experiencia laboral afín a los estudios, sino simplemente como la obtención de un ingreso monetario.

Tradicionalmente el período de estudios universitarios correspondió a una postergación del inicio de la vida económicamente activa. Sin embargo, en Argentina y en otros países de América Latina la evidencia empírica indica que es alta la proporción de estudiantes que trabajan durante el período de estudios universitarios.

La simultaneidad de estudiar y trabajar de los jóvenes universitarios tiene importancia tanto desde el punto de vista del mercado laboral como desde el punto de vista educativo.

En cuanto a la significación del rol laboral de los estudiantes universitarios, uno de ellos ya señalado, es la importancia que adquiere como parte del presupuesto familiar (como tal no puede ser postergado durante el período de estudios universitario). Otro aspecto del rol laboral de los estudiantes objeto de este documento, es el hecho de que para algunos de ellos, el trabajo va adquiriendo paulatina vinculación con los estudios. Este hecho es significativo en particular cuando marca una estrategia de estudio-trabajo, donde este último aporta conocimientos y experiencia para su futuro profesional. En estos casos los alumnos señalan que, si bien el trabajo alarga el período de estudio, tiene efectos positivos la simultánea 'formación-experiencia laboral' que resulta valiosa al momento de incorporarse como profesional al mercado de laboral.

En Argentina, los resultados obtenidos a partir de distintos trabajos sobre esta relación, para distintas universidades señalan una peculiar relación entre ‘educación formal y entrenamiento laboral’, donde ambos términos no son continuos en el tiempo, sino que se realizan simultáneamente (Fernández B, 1984). En dicho trabajo se señaló que dos condiciones (la flexibilidad del sistema universitario y la situación del mercado de trabajo) son identificadas como favorables a la elevada propensión laboral de los estudiantes.

Pero además de estos componentes contextuales la tasa de empleo de los estudiantes unversitarios fue explicada por el significado que adquiría el trabajo como entrenamiento laboral. En sentido amplio, este hecho incluye tanto la adquisición de habilidades profesionales, curriculum, contactos y conocimiento del mercado laboral, donde el hecho de trabajar no es sólo una decisión económica de integrar el ingreso, sino también es un componente donde ‘estudio y trabajo’ en ocupaciones afines a la carrera son canales para el desarrollo profesional.

Las investigaciones realizadas en la década del 80’ indicaron que los estudiantes prolongan su escolaridad debido a la alta tasa de trabajo, (que los retrasa en sus estudios), pero a medida que avanzan en estos aumenta la proporción de estudiantes que desempeñan actividades ligadas a sus estudios. La importancia de este hecho no es sólo la indudable disminución de los costos educacionales fruto de una menor pérdida de salarios por parte de los estudiantes, sino la incidencia que tiene, en cuanto experiencia preprofesional durante el período de educación de grado.

Así como a nivel individual, el costo de oportunidad de la educación es variable en función de la tasa de desempleo de los jóvenes (o sea la oportunidad que tiene uno de estos de obtener ocupación), a nivel social, la situación del mercado de trabajo también califica al mismo concepto de costo: así un alto porcentaje de desocupación reduce la explicación de ‘modelo’ de costo de oportunidad.

Por otra parte, cada sociedad otorga un valor social al trabajo y, en función de ello define que categorías de la población pueden intervenir en la actividad económica. Así por lo menos los criterios de sexo, edad, clase social asignan expectativas de trabajo diferenciales a sus categorías, y ello es variable tanto en el tiempo como en el espacio, tanto por aspectos culturales como estructurales. En este sentido, la categoría ‘estudiante’ como ‘no activo’ (al igual que jubilados o amas de casa) no se corresponden en el presente con población fuera del mercado laboral. Están definiendo otra categoría que emerge en este contexto, que no se corresponde con las tradicionales relevamientos censales donde los estudiantes no son considerados parte de la población económicamente activa.

Algunos resultados de las tendencias de la participación laboral de los estudiantes universitarios permiten considerar que, además de la edad (como condicionante del ingreso al mercado laboral) la incidencia del proceso educativo en la estrategia estudio-trabajo desplegada por los estudiantes.

Se dispone para ello de información primaria relevada entre los años 1986 y 1997 y de datos secundarios provenientes del Censo Universitario 1994, congruentes con las tendencias observadas para las tasas específicas de hasta 19 años indicadas en la sección II.a.

A continuación se examina la variación en la tasa de empleo de los estudiantes, luego como indicadores de la importancia que asume la actividad laboral de los estudiantes:

a. La jornada laboral: las horas dedicadas al trabajo reflejan la importancia, en términos cuantitativos de la estrategia 'estudio-trabajo' de los alumnos que inician los estudios universitarios. La dedicación horaria al trabajo supera el correspondiente a la Universidad;

b. Relación del trabajo con los estudios que inician: para los ingresantes, es obvio que dada la presencia de alumnado joven, que recien ingresa al mercado laboral, y dado que estamos analizando el inicio de la carrera universitaria, el concepto de 'afinidad' entre el trabajo y los estudios que inician corresponde a un nivel bajo de relación con la carrera. Para este grupo ‘afinidad’ es definida como que el ámbito en el que desarrollan las actividades que permiten incorporar información y/o prácticas vinculadas a la carrera que inician y que las mismas favorecen la formación universitaria. Por ello, una conclusión de los estudios anteriores es que, entre los estudiantes de primer año, el trabajo no está orientado al aprendizaje y cumple fundamentalmente la función de obtener un ingreso monetario.

En el caso de los estudiantes avanzados en la carrera este indicador asume mayor significado en relación al futuro profesional.

III. La demanda de calificaciones a los jóvenes graduados

Otro aspecto de atención para la educación superior de la relación educación y trabajo, es el ingreso al mercado profesional de los graduados, y aún la continuidad en el mismo. En este sentido, distintos proyectos de investigación, dan cuenta de esta preocupación en distintos países de América Latina y ha multiplicado el interés por parte de los funcionarios de planificación y también de los consejos profesionales por estudios que describen la inserción de los graduados.

Considero que el punto de vista prevaleciente entre los investigadores apunta a considerar necesaria la respuesta de la educación superior a los requerimientos provenientes de los cambios tecnoproductivos, respuesta necesaria pero no suficiente, esto es, la propuesta de la educación superior no puede restringirse a las variables y cortoplacistas necesidades del mercado laboral, su proyección más integral y abarca todas las dimensiones de la vida social.

Consideramos que una primer etapa de estos temas, la constituyeron los estudios que describen la inserción de los egresados en el mundo laboral, iniciados como forma de conocer el ‘rendimiento’ de la educación superior. Actualmente, como otra -un avance teórico- incorpora la visión desde los actores en un sentido más amplio. Ello significa no sólo el sector productivo, sino los referentes de transferencia de tecnología a la industria y los servicios, así como los restantes actores sociales. En ellos, una carencia significativa es la no inclusión de las preferencias de los jóvenes que condicionan la matrícula.

Los defectos identificados de la educación universitaria recibida, provenientes de estudios empíricos referidos a la inserción de graduados de diseño y de ingenieria en el sector productivo, señalan la falta de relación entre el proceso educativo y el productivo. Los graduados señalan la necesidad de una formación universitaria con mayor vinculación con el proceso de producción industrial.

En este aspecto, las críticas entre los nuevos graduados, concuerda con la información disponible acerca de los graduados con una mayor experiencia profesional y que se han desempeñado en otro período industrial de Argentina. En efecto, entre los nuevos graduados, la crítica más marcada que hacen a la formación recibida en la Facultad es la distancia de la misma con el medio productivo.

Perciben que la dificultad de inserción profesional tiene varios aspectos, por una parte identifican las condiciones de este contexto desindustrializado; por otra, aspectos de la formación universitaria que implican nuevos requerimientos educativos.

Otro punto expresado por los graduados es la creciente subocupación de sus capacidades y credenciales. Si bien existe una creciente demanda de calificaciones, en la práctica es frecuente que las posiciones ejercidas no requieran las credenciales exigidas en el momento del ingreso.

IV. En cuanto al desarrollo del sistema de educación superior universitario:

Un punto aún no cubierto es el estudio de la estructura real de la demanda educativa de los jóvenes estudiantes y su relación con las demandas del mercado. Las evidencias empíricas muestran que esta demanda estudianitl tiene senderos distintos de las demandas del mercado y de las políticas educativas.

En la orientación de la demanda estudiantil hacia la formación profesional intervienen múltiples factores, tanto de nivel macro (origen social, medios de comunicación, oferta educativa existente, imagen social de la profesión, necesidades del mercado, valores sociales y capital cultural, etc.) como de nivel individual, subjetivo o particular (expectativas personales, intereses habilidades, influencia familiar, identidad hacia la profesión o áreas de estudios, aleatoriedad de la elección, nivel de aspiración, origen social, etc.)

La demanda debe entonces contextualizarse con fundamentos de carácter social, económico, educativo, cultural y familiar. Se mantienen las tendencias de la matrícula de elección de carreras más tradicionales. Miriam Cárdenas(1997) desarrolla la hipótesis de que, por el aumento de la demanda, y el gran número de rechazados en el nivel superior, en ciertos ámbitos de México, el ingreso a la universidad ya no se busca por el conocimiento o por las posibilidades del mercado de trabajo. Más bien se podría decir que la educación cobra la forma de un bien simbólico y que representa, para un sector de jóvenes y sus familias, una opción deseable, y quizás la única posible.

Abordar estas cuestiones requiere de disponer de datos sistemáticos, de fuentes estadísticas y cualitativas, que permitan establecer tendencias y elaborar diagnósticos para posteriores planes y políticas.

Aspectos a atender, son entre otros, el desconocimiento del universo cultural de los jóvenes y de sus expectativas y valoraciones, en un contexto de rápido cambio, donde por ejemplo, los mecanismos mediante los cuales los jóvenes (y posiblemente no sólo ellos) abordan el mundo real se encuentran en profundo cambio.

V. La mirada de los jóvenes

Distintos trabajos señalan de forma aún parcial aspectos relevantes respecto a las expectativas y proyectos de los jóvenes. En este punto se señalan algunos enfoques de estudios empíricos sobre este tema que permiten ver la diversidad y cierta oposición entre sus perspectivas, todas ellas aún parciales.

En Argentina, el período militar, con su incidencia en los distintos aspectos de la vida cotidiana, de la solidaridad social, de autoritarismo y violencia, ha tenido importancia sobre el desarrollo del imaginario de los sectores de jóvenes. Si bien ha crecido el interés por el teman, aún son parciales los estudios. Sin duda, su importancia una propuesta integral basada en un sistemático desarrollo de investigaciones.

Un aspecto identificado por algunas investigaciones, es el ‘desinterés' generalizado, evidenciado por algunos sectores de jóvenes a toda forma de participación social y cultural o educativa. Los condicionantes o factores de esta falta de interés generalizado identificados son la crisis de los valores culturales y educativos la pérdida de significación dentro de un contexto cultural y sociopolitico en cambio.

En esta línea, entre estudiantes universitarios, Marafioti-Cormick (1995, p.189) identificaron en sus investigaciones una marcada ‘falta de futuro’ como una característica del horizonte vital de los jóvenes). Esto se manifiesta según los autores en la necesidad evidenciada de ‘vivir al día’ de poner siempre en evidencia la ‘fugacidad de todos los vínculos, valores y relaciones’. Si bien la muestra de referencia son estudiantes universitarios, los autores señalan que no aparecen fuertes factores de una cultura universitaria. En este sentido, señalan que, las universidades como tales, no aparecen como instituciones que permitan establecer un nivel de pertenencia. Son más bien los lugares por los que se circula pero sin una determinación específica a identificarse como, miembro de ellas. Este hecho, continúan los autores, puede relacionarse con otro referido a la escasez de alternativas que ofrece la universidad como entidad capaz de modificar el futuro de los jóvenes . La hipótesis de los autores es que en la medida en que la incertidumbre del porvenir, que incluye la faz laboral, no pasa por pensar que la institución universitaria pueda modificar la salida laboral, es sentida como un lugar de paso, sin ningún tipo de incidencia sobre la vida de los jóvenes. Desde una perspectiva inversa, continúan los autores, puede decirse que las universidades no brindan mecanismos para poder incorporar significativamente a los jóvenes.

Otro aspecto objeto de investigación y relevado por distintos autores, refiere a las actitudes de los jóvenes ante el trabajo. En los últimos años, sobretodo a partir del surgimiento del desempleo masivo, se ha hablado mucho sobre la importancia del trabajo, no sólo como medio de vida sino también como elemento de identidad y autoestima. Paralelamente, se habla de su pérdida de peso como de la concepción instrumental y del incremento de su importancia expresiva. Un estudio desarrollado entre jóvenes madrileños, de 14 a 20 años, realizada en 1984, muestra que dos tercios de los jóvenes lo consideran como lo más importante, y que no hay una relación consistente con la edad. Los hombres otorgan un lugar sólo ligeramente más prioritario que las mujeres (Fernández Enguita, 1992) Lo más valorado por los jóvenes en su percepción del trabajo es, en primer lugar, la retribución y en segundo lugar, la seguridad y la estabilidad, esto es aspectos que no hacen al desempeño del trabajo mismo.

Otras respuestas claramente concernientes a aspectos intrínsecos, como ‘que sea variado’ y, sobre todo que ‘deje lugar a la autonomía y la responsabilidad’ suscitan niveles bajos de adhesión. Estas variables se modifican con la edad y con el origen social. Un resultado llamativo es el hecho de que los jóvenes encuestados señalan que ‘trabajar es mejor que estudiar’.

IV. Conclusiones

En Argentina los jóvenes universitarios tienen una significativa presencia en el mercado laboral. Sin embargo las tasas de empleo correspondiente a estos reflejan un fuerte descenso en la década analizada, (cercanos a los observados para la tasa específica de edad de hasta 19 años), no así la búsqueda de trabajo por parte de los mismos, ya sea en su carácter de nuevos trabajadores o de desocupados, que muestra un significativo incremento y que expresa la creciente dificultad de los jóvenes estudiantes de encontrar un trabajo.

Especialmente se asigna el nombre de ‘buscan trabajo’, cuando en realidad desde el mercado laboral son desocupados o nuevos trabajadores, según hayan tenido o no experiencia laboral anterior. Para los enfoques del capital humano como estudiantes no son considerados parte o no están en el mercado laboral.

La importancia de la decisión de trabajar se hace manifiesta en la proporción de ‘PEA’ de los nuevos estudiantes observada en todo el período analizado. En este sentido, el rol laboral no puede ser definido como un rol secundario en la vida de los estudiantes, dada la importancia horaria que tiene para el segmento de estudiantes que trabajan.

Asimismo, como era de esperar, en el período analizado se observa una tendencia a una menor participación de los estudiantes en actividades afines a la futura profesión. En este sentido, el trabajo del universitario pierde parcialmente esa característica de ‘práctica’ para el futuro desempeño como profesional y se acerca más a su significación monetaria. Este hecho fue observado entre los nuevos alumnos, donde la búsqueda de empleo no tiene aún importancia como práctica preprofesional. Entre los estudiantes próximos a la graduación, si puede observarse la búsqueda de un trabajo que signifique experiencia laboral afín, pero puede notarse una creciente ponderación de la experiencia laboral en si misma (independiente de la afinidad con los estudios) como futuro desempeño profesional.

En este sentido las políticas universitarias deben contemplar esta realidad, como parte de sus planificaciones, proyectando las potencialidades en cuanto al paulatino ingreso a mercado laborales preprofesionales, atendiendo su incidencia en la formación universitaria de los estudiantes.

Respecto a los jóvenes profesionales, el tema se inserta dentro de la compleja relación entre la educación superior y el mercado laboral profesional. Los resultados obtenidos son insumos para políticas laborales al aportar información acerca de la edad de ingreso al mercado laboral de los universitarios en las actuales condiciones del mercado de trabajo; al abordar sus expectativas respecto al mundo profesional, las representaciones sociales, la forma en que vislumbran sus oportunidades de empleo y como orientan sus estrategias educativas.

Interrogantes como: "¿Cuáles son las expectativas posibles de los jóvenes?"; "¿Qué posibilidades tiene los países de la región generar educación y empleo para los millones de niños y jóvenes?", son responsabilidad conjunto de los ámbitos de educación y de trabajo. Cuáles son las propuestas desde el ámbito universitario. Cuáles son las políticas que se plantean a nivel de la educción superior y desde el ámbito laboral.

Abordar estas cuestiones referidas a las expectativas de los jóvenes requiere de disponer de datos sistemáticos , de fuentes estadísticas y cualitativas, que permitan establecer tendencias y elaborar diagnósticos para posteriores planes y políticas.

Son también aspectos a atender, el desconocimiento del universo cultural de los jóvenes y de sus expectativas y valoraciones, en un contexto de rápido cambio, donde por ejemplo, los mecaismos mediante los cuales los jóvenes (y posiblemente no sólo ellos) abordan lo real se encuentran en profundo cambio.

Por último, es significativo la conciencia que existe en la sociedad de que la educación se ha constituído en un problema. En efecto, la educación constituye un sector que presenta problemas objetivos documentados, que además son también tematizado por la población como problemáticos. Ello es un aspecto positivo para emprender políticas tendientes a su mejora.

 

RESUMEN

Este documento se propone plantear aspectos que hacen a las posibilidades de vida de los jóvenes, especificamente de las expectativas de educación y trabajo de aquellos que tienen educación superior. Presenta algunis resultados de investigaciones en desarrollo sobre la situación de la educación y del trabajo, en graduados y estudiantes jóvenes. Forma parte de un programa de investigación sobre el impacto de los cambios socioproductivos y los aportes de la ciencia y la tecnologia, en las profesiones universitarias, tanto en la demanda laboral como en los requerimientos de calificaciones y competencias para dichos desempeños.

 

ABSTRACT

Education, young people and labour

The purpose of this article is to explore some features of the possibilities of young people’s life. Specifically, the training and labour expectations of those with a higher education. The paper presents some research results about present situation of those matters in graduates and undergraduates. The present work is part of an ongoing research programme about the impact of professions of social, economic and technological changes.

 

 

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